Dos para escoger

Hasta ahora solo disponía de uno, pero desde este sábado pasado tiene dos para escoger. El uso que haga de ambos dependerá, en gran medida, de las inclemencias del tiempo y tal vez de la pereza que tenga ese día. Ya se verá.

Tener dos para escoger requiere doble gasto, aunque si te lo montas bien y no abusas demasiado de los dos, no creo que sea para tanto.

El grande le puede servir, entre otras cosas, para trasladar cachivaches, acompañar a alguien, ayudar en alguna mudanza, etc. El pequeño, a partir de este fin de semana, lo utilizará básicamente para disfrutarlo, para saborear el camino. Hasta ahora, estaba condenado a una rutina severa.

Al grande le tendrá que hacer una limpieza de cutis, arreglarle las uñas, las pestañas, llevarlo a la peluquería y practicarle algún que otro retoque cosmético. Ponerle laca por aquí o por allá para protegerlo del clima. Con el pequeño no tiene tantos problemas. Lo tiene al día de todo. Está en perfecto estado de salud.

En semana santa dispondrá de algún día de fiesta y aprovechará para hacerle una limpieza profunda. De momento, descansa cerca de casa, rodeado de otros de su especie que, por una razón u otra, también comparten las mismas condiciones. Quizás no todos tengan otro compañero de rodadura. El de Lucas, sí.

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