Un café a media tarde

Este miércoles tuve una cita con mis buenos amigos Tony y Alicia. Picnic en la playa. Bocatas, bebidas y bastante viento, igual que la otra vez. Al menos, al aire libre.

Que el covid no nos arruine los encuentros de amistad.

Compartimos charlas y risas. La brisa (viento) del mar, nos alborotaba los pelos. A mí me da igual. Nunca me peino.

Acabada la «ingesta» y aprovechando que el sol empezaba a bajar, quedamos en casa para tomar un café.

Yo salí un poco antes. De la playa a casa tengo 12 minutos caminando. Ellos, al vivir en el Montseny, vinieron en moto.

Mientras preparaba el café pensé que la noche iba a ser larga. El café de media tarde me despeja un montón, por eso sólo tomo uno al día. Después de cenar, tenía los ojos como platos, con el resultado de tres pelis seguidas en Amazon Prime. A las tres de la madrugada me fui a la cama por aburrimiento. Al día siguiente, como otras veces, un dolor de cabeza del quince, como si me hubiese ido de marcha.

Ya tenemos una edad…

Un café a media tarde

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