Nueva pestaña

Mientras camino, pienso en un montón de cosas y en nada en particular. Dejo que en la mente se me amontonen cantidades ingentes de ideas que, en su mayoría, se quedarán dando vueltas por los recovecos de mis neuronas. De haberlas.

Vamos, que casi nunca saco una conclusión en claro. Ni tan siquiera, en oscuro. Pero, de momento, esto es lo que hay.

Hace unos días, mientras deambulaba por el monte (no todo es orégano), tuve que detenerme en seco. Hace días que no llueve.

Siete ideas se habían encallado en la izquierda de mis sesos y estaba escorando. No podía avanzar.

Eureka. Un tropezón me salvó de caer rodando por un terraplén de arena suelta.

—¿Y por qué no creas una nueva pestaña para tu blog? Me pregunté «pa mis adentros»

—A ver: título de la pestaña. Va. Piensa.

—¿Qué te parece este? «Nueva pestaña». No me dirás que no resuena.

—¿Nueva pestaña? Pero, que huevos que tienes, tío.

—Piensa en otro título.

¿Y estos? Idioteces, De escriba, Escorando, Sosadas, Rarezas, Guiones, Comas, Tres puntos, Pinzadas, Punzadas, Camino.

No sé aún qué título le pondré. El primero no me mola mucho. nmmm.

Una palabra mejor que una frase. Ya veré.

Monedas, Monadas, Nómadas, No me des. Así en frío, cuesta.

Cuando me quedo atascado, tiro de la familia.

Me pido el comodín del público. Espero respuestas.

Nueva pestaña

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