Tiempo colapsado

Hace un tiempo, en mi otro blog, escribí un texto cuyo título era «Una mica empanat». Desafortunadamente, llevo unos días en esa tesitura.

Otra vez estoy empanado o colapsado. Lo primero porque vuelvo a dar vueltas a lo mismo: en qué invertir mi tiempo en la escuela para crear mi proyecto de futuro. Y en segundo lugar porque, entre el calor que hace que me bloquea emocionalmente y la empanada que llevo encima, me he colapsado y no veo la luz al final del túnel.

Ya sé que es una frase hecha porque sería tan fácil como encender las luces largas y, como dijo mi hermana en su día, todo comienza con el primer paso. Ya lo sé. 

Creo, de creer, que me he creado, de crear, una auto-ansiedad. La del tiempo. El tiempo que se me viene encima. El tiempo que se me escapa. Hace tiempo que no tengo tiempo y sin embargo tengo todo el tiempo del mundo para perder el tiempo. Tiempo de meditación para meditar. Buen tiempo porque no me distrae nadie, al no tener tiempo para nadie. Tiempo que me gustaría compartir con alguien para que me diera tiempo para reaccionar. Poco tiempo para perder el tiempo. O tal vez, mucho tiempo para perderlo también.

El tiempo pasa volando y me crea ansiedad temporal. Y esperando el temporal de mal tiempo, no hay manera que bajen las temperaturas para que se suavice el tiempo.

Ahora paro porque es mi tiempo de caminar, mejor de día, porque ya se ha acortado el sol y no tendría tiempo de dar mi vuelta habitual.

Ahí lo dejo. Quizá mañana tenga más tiempo para reflexionar.

Tiempo colapsado

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