Tercera presentación

¿Cuántas veces más se ha de presentar un libro en sociedad?

Biel, el escritor de «6 miradas en el tiempo», con la última del viernes pasado, lleva tres.

Ya que Elm no tenía tiempo de poner en orden toda la información que le facilitó el superintendente, le pidió a su amigo Biel si podía contar con su inestimable ayuda para montar el libro.

Lucas, amigo de Biel y del microscriptor, fue el encargado de contactar con la Casa Elizalde para alquilar la sala Gaziel en la que se desarrolló la tercera presentación.

Aparte de amigos y familiares, aparecieron también humanos que no conocían de nada, pero que tuvieron el detalle de dejarse caer por la sala.

El microscriptor le propuso a Biel y Lucas que compraran algunas pastas para hacer más agradable la velada. Así lo hicieron. Parece ser que los croissants y los minis buñuelos de crema estaban de muerte.

Una chica con gafas, que nadie conocía, se sentó al lado de la hermana de mi amigo y tal como apareció, desapareció por arte de magia, esa que hace el mago Pop. Se desvaneció en el éter, porque en el aire, ya te digo yo que no lo hizo. Dicen que salió al pasillo y allí se volatilizó.

No sabemos si le disgustó alguna de las barbaridades que salieron de la boca de Biel. Es un poco bruto y tiene el tacto justo para pasar el día.

Evidentemente, no hizo ningún espóiler, pero en más de una ocasión, Lucas lo miró con cara de «esto no lo digas, tío» y Biel no lo dijo. Suerte de Lucas, que si no, más de un secreto importante hubiese desvelado.

De esta presentación se tenía que haber hecho cargo la Editorial. Estaba incluido en el pack VIP que Biel, Lucas y el microscriptor, firmaron en el contrato de explotación, pero parece ser que no le hicieron mucho caso a la agente literaria que, en ese momento, estaba a cargo de la promo.

Lucas, como gran gestor de eventos que es, contactó sin ningún problema con la jefatura de Elizalde. Pactaron un día y una hora, hizo el pago y todo quedó perfectamente atado. Sigue sin saber por qué la agente no tuvo éxito con el contacto de la Casa. Con lo fácil que se lo pusieron a él.

En fin. Ya puestos a gastar un poco más, decidieron que no les venía de sesenta euros.

Como es costumbre en este trío cafetera, aprovechándose de su poder de convicción, arrastraron a parte de los invitados para ir a tomar unas birras.

La reunión de amigos y familia fue fantástica. Risas, comentarios de épocas pasadas, promoción del libro de una amiga del microscriptor y después… ¿Qué pasó después? Que otro grupo más reducido se fue a cenar unas pizzas. Más risas, comentarios inocentes. otros no tanto y finalmente, cuando los camareros ya estaban cansados de hacer horas extraordinarias, invitaron al grupo a pagar y tocar el dos.

Al salir el resto de la pizzería, fueron a la caja para liquidar la cuenta y descubrieron que alguien lo había pagado todo. Expresiones como casunlouvaparir o pero quién ha sido el atrevido en pagar la cuenta, se escucharon en la puerta.

Los componentes de la familia del microscriptor son muy generosos y diría que un poco melones, pero es lo que hay. Dionisio se adelantó a pagar la cena del grupo cuando nadie se percató de su desaparición. Es muy sigiloso el muchacho.

No se puede discutir con los miembros de la familia. Mejor no meterse con ellos en lo que se refiere a invitaciones. No hay nada que hacer.

Si por casualidad el trío monta una cuarta presentación, os avisaré con tiempo para que se lo digáis a quien os parezca. Están todos invitados.

Queridos lectores, yo me bajo aquí. Tengo sesión de maquillaje a las 17 h y la casa está del revés. Ayer tuvimos jarana y debería pasar un poco la fregona.

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