Suscripciones

Más de uno me diría —¡Pero que haces, tío! ¿No te los bajas piratas?—. Pues no. Soy de los que pagan. Habrá otros como yo, por supuesto.

Utilizo apps que son muy interesantes para mi trabajo y prefiero mil veces pagar las suscripciones que estar pendiente de que algún día peten por aquí o por allá. Aparte, claro, de que los desarrolladores de estos programas bien se han de ganar el pan o la empanada. Digo.

Para hacer diseños sugerentes, edición de libros o trabajos de batalla, mi inseparable Adobe Indesign, con un pago recurrente mensual, funciona casi a la perfección. Digo casi porque de vez en cuando se cierra inesperadamente y me toca los eggs, pero todo es solucionable hasta que se demuestre lo contrario.

La facturación, los albaranes, presupuestos y todo lo relacionado con #haciendasomostodos, lo tramito con una plataforma estupenda. Suerte de los links que sí funcionan y te envían a la web de la aeat, porque sino, no sé cómo me lo montaría. (infoautonomos.com). Muy recomendable, en serio.

¿Qué decir de los plugins para WordPress? ¿Qué haríamos sin ellos? De acuerdo. Hay muchos, infinidad, que son gratuitos y los de pago, a veces, se les va la castaña. En este blog, por ejemplo, utilizo dos que son de pago: Yoast SEO Premium y Responsive Testimonials PRO. Partido siempre se les puede sacar. Tampoco necesito gran cosa.

Evidentemente, el hosting de este blog se paga una vez al año. Procuro que no coincidan los dispendios porque, en cosa de dos o tres semanas, se me juntan unos cuantos y no está el horno para bollos.

Dropbox. ¿Qué haría yo si el mundo se acabara mañana? Seguramente, lo mismo que el resto de la humanidad; irnos a tomar por saco, pero mientras eso no pase, tiro de esta nube gigante que de tantos apuros me ha sacado. Con un espacio más que generoso, de dos terabytes /terabaits/, en los que cabe mi vida, la vida de Brian y todos los evangelios apócrifos, si me apuras, es mi almacén favorito. También tengo, por si las flys, dos soportes físicos, ya que nunca se sabe qué va a pasar con las explosiones solares o la radiación cósmica que, últimamente, está de un pesado que ni te cuento…

Más cosas. A ver. Ah, sí. La casa de software Affinity, con sus fantásticos programas Photo, Designer y Publisher, nativos para Macintosh, son la alternativa a los de Adobe. Van de lujo y con ellos puedes hacer exactamente lo mismo que con los tradicionales y archiconocidos Adobe Photoshop e Illustrator.

Acércate. Te he de decir un secreto en la oreja. Que no se entere el Publisher. El programa Indesign es infinitamente superior, pero no se lo digas a nadie. ¡¡¡Psssss!!!

Otro clásico que funciona de maravilla, el programa de pdfs PDF Expert. Intuitivo, fácil de usar y con el que también puedes hacer documentos oficiales con firmas electrónicas y todas esas mierdas, como diría Isaac Feliu. Cuando acaba un video de los suyos, su coletilla es: «si os ha gustado, darle like y todas esas mierdas». Me hace mucha gracia.

De momento, creo que no me dejo nada más. Lo acabo de mirar en el Dock.

El de hoy ha sido un relato un poco diferente. Tanto «palabro», nomenclatura en inglés y, ya puestos, todas esas mierdas que, por otra parte, van de rechupete. Claro, ya se sabe, la plataforma de Apple (manzana para los de la LOGSE), funciona sin más.

Te dejo. Me voy a comer. He quedado con mi hermana.

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