Salvoconducto

Comerse un bocadillo de hamburguesa o tortilla y una bebida, como una coca-cola o una cerveza, se está convirtiendo en una misión un tanto peliaguda.

Las historias que explicaban nuestros padres acerca de llevar siempre encima la documentación o el salvoconducto en aquellas épocas grises de la guerra o la posguerra, vuelven a estar de moda, en este siglo XXI, dejando, al menos para mí, un mal sabor de boca, ya que sin este segundo documento, dentro de poco, no te dejarán entrar en ningún sitio, ni siquiera para comprar un décimo de lotería.

Todos los jueves, si el tiempo no lo impide, solemos subir a esquiar a la Masella.

Podría sonar a aburguesamiento, pero es la única forma que tenemos de disfrutar de nuestro deporte favorito. Subir y bajar el mismo día no creo que sea la postura de un burgués, sin embargo las críticas externas están casi aseguradas.

Así que, a las 6:30 salimos del pueblo para ir a esquiar.

Sobre las 9:30 h ya estamos disfrazados de pseudo-esquiadores y a las 11:30 h tenemos tanta hambre, que nos comeríamos a una monitora con esquís incluidos.

Nota: no somos caníbales, de momento…

Procuramos ir a la misma cafetería. Es conveniente que los esquís permanezcan siempre a la vista, por si las moscas y, además, a tiro de bastón. Nunca se sabe. Aunque la ventaja de subir el jueves es que, en la estación, somos y estamos los mismos de tooodooos los jueves.

Ayer, sobre las 11:15 ya estábamos en la puerta de la cafetería para cambiar el buff por la mascarilla.

Entramos.

—¿Queréis desayunar? Nos preguntan.
—Si es así, debéis enseñarnos el certificado covid.

Justo en ese momento, emergió en mi memoria el recuerdo de las historias que contaban nuestros padres acerca del salvoconducto.

A partir de ahora, tendremos que añadir a nuestro kit de paseo, aparte del móvil, el cargador y la mascarilla, el salvoconducto para tener acceso a cualquier establecimiento, donde antes podías entrar sin ningún problema.

Suerte que el certificado es un pdf y lo podemos llevar en el móvil.

Eso sí, espero que no me olvide de agarrar el móvil cuando salga de casa. Móvil y mascarilla. Lo demás ya no tiene importancia.

Salvoconducto

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