Romería en moto

El sábado hablé con mi cuñado y colega de salidas. Todo en uno. Se propuso una romería corta para el domingo de ramos y ramas.

Punto de encuentro, la calle del ambulatorio, en Sant Pol de Mar, a las 10:30 h. Teníamos tiempo suficiente para dar una vuelta. Íbamos sobre la marcha.

Decidimos esa hora porque a primera hay un montón de ciclistas. No acertamos nunca. Siempre hay ciclistas. Nos lo tomaremos con calma. Todos tenemos derecho a dar una vuelta.

El primer trozo de la ruta es un poco aburrido. Bastantes rectas hasta el cruce que va a Llagostera, a la izquierda. Nosotros, por eso, íbamos a tomar la GIP-6821, hacia Sant Grau, por el massís de les Cadiretes. Empieza la diversión. Más que una carretera, parece un «bull» artesano, lleno de protuberancias. Está más arrugada que una corbata abandonada en una centrifugadora.

Llegada a Sant Grau. Un complejo humilde en arquitectura pero muy cómodo y cálido. Bareto. Desayuno. Pan con tomate, queso y embutidos, regados con dos buenas cervezas.

Acompañamos este desayuno con una buena charla. Un rato de relax. Descanso y volvemos a las motos. Ahora toca bajada hasta encontrarnos con la famosa carretera Tossa de Mar – Sant Feliu de Guixols. Más curvas pero esta vez, el asfalto es de lujo.

Nos desviamos hacia la Cala Rosamar. Cuatro gatos contados. Alguna familia desperdigada. Dos o tres parejas y nosotros, vestidos de negro, el traje oficial de salida en moto. Calor.

La idea era pegarnos un chapuzón pero tenemos ya una edad y no estamos para atrevimientos. Eso sí, hasta media pierna. Para ser marzo, el agua está bastante fría. Más relax y más charla.

Decidimos comer por la zona. Lo más cercano es Sant Feliu de Guixols. Otra vez a vestirse y salir pitando. Son las 15 h y con la normativa covid no nos podemos entretener.

Llegada a Sant Feliu. La suerte de ir en moto es que aparcas con facilidad. Valoramos opciones y decidimos comer en el Casinet. En estos establecimientos se respira un aire a antiguo pero con clase. Menú de domingo y vino de la casa (peleón) incluido.

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Casinet de Sant Feliu de Guíxols

Para bajar la comida, que se ha quedado un poco atascada, decidimos volver por las curvas. Esta vez de Sant Feliu a Tossa. 365 curvas. Una por día. Llegamos a Tossa y tomamos la carretera hacia Llagostera para ir, en teoría, un poco más ligeros. No nos habíamos acordado que era domingo de ramos. Coches, ciclistas y algún que otro autocar. Otra vez toca circular con calma.

Volvemos para casa. Todo bien. Ningún problema. Un día excelente.

La próxima salida seguramente será con él.

Romería en moto

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