Rodar en tierra

Por fin ayer domingo, después de un montón de tiempo desde que David insistía en que debería estrenarme en tierra y más teniendo en cuenta que mi moto es una trail (VStrom 650), me atreví a dar el paso. Me disponía a recibir las primeras lecciones para rodar en tierra o por tierra.

Como que soy bastante «torpillo» en este asunto, empezamos en una pista fácil, ancha y poco transitada. Unas indicaciones básicas, pero no menos importantes; primera, segunda y para abajo.

Nada más empezar me asaltó la creencia limitante de «y si…», pero tres minutos después pensé: —ahora o nunca. —Total estoy en bajada!

Así que en marcha. Camino de tierra dura. Me pregunté si eso era bueno. Parece que sí. Alguna que otra rodada. Rebotes. Tranquilo. De pie en algunos tramos. Cómo cansan las piernas.

Mi moto calza unos Bridgestone BT23R 100% carretera. Bipolares, como yo los llamo. Son bicompuestos y me han aconsejado, sin lugar a dudas, las Continental TKC 70.

Con la sensación de «torpillo» se me clavó la rueda de delante en un montón de arena. Ya me veía rebozado como una croqueta, pero no. Las primeras impresiones fueron muy alentadoras.

Hoy, escribiendo estas líneas, sonrío porque me lo pasé muy bien, teniendo en cuenta lo patoso que soy. Espero que otro día recuerde las indicaciones.

Vendrán otros días y otras experiencias. De momento, me estoy sacando la arena de las orejas.

Rodar en tierra

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