¿Qué estás mirando?

Acostumbramos a caminar por la calle mirando aquí y allá, contemplando aquella moto tan chula que se ha detenido unos instantes en el semáforo o aquella mujer de bandera que se había escondido entre dos coches estacionados para ponerse bien la falda de tubo. Pensaba que nadie se fijaría en ella, pero basta que uno piense para que otro, tú, por ejemplo, te hayas percatado de lo que hacían sus manos y su lengua, al estirar del dobladillo.

Por lo que has intuido, el de la moto la llevaba siguiendo con la mirada desde hacía un par de calles. No te extrañaría en absoluto. Seguro que hubieses hecho lo mismo. Así que su discreción se vio comprometida por cuatro ojos como mínimo.

La semana pasada, tu amiga Anastazia, te confirmó que está de cinco meses. No paras de cruzarte en tu ruta diaria con embarazadas. Seguro que siempre han estado allí. Lo que pasa es que si no te interesa una cosa, parece ser que tu cerebro no lo detecta.

Lo mismo sucede con las dentaduras. Por lo general, casi todos los humanos llevan una incorporada dentro de su boca. La mayor parte del tiempo no la puedes ver porque ya lo dice el refrán: en boca cerrada, no entran miradas chafarderas. Así que te jodes.

¿A santo de qué te ha dado, últimamente, por mirar dentaduras? ¿No será porque estás en medio de un cambio de look dentífrico y estás en busca y captura de la piñata perfecta? Cabe la posibilidad. Aun así, esta teoría no tiene nada que ver con la mujer de la falda de tubo. ¿Qué buscabas en ella, los dientes, ese cuerpo de bandera, la falda de tubo?

Tengo curiosidad, cuando miras a un municipal poniéndole la multa a ese pobre desgraciado al que le ha tocado la china, ¿qué estás mirando, la porra, la gorra, el uniforme, la libreta de multas o la cara del otro? Si tienes huevos, detente enfrente de la frente de un Bobby y míralo desafiante. Verás qué rápido te ventila esa sonrisa con un golpe de porra, enviando con toda probabilidad tu dentadura a la porra.

Mira entre esos dos coches estacionados a ver si encuentras tus dientes. Igual te llevas una sorpresa cuando te reincorpores y detectas que te están observando desde la otra acera una mujer de bandera que ya no lleva puesta la falda de tubo porque se subió a la moto que la estaba siguiendo con la mirada.

¿A qué no sabías que era una mujer la de la moto? Estaba esperando a que su novia se arreglase la falda de tubo para ir más cómoda en el asiento de atrás.

¿Qué estás mirando?

Un comentario en «¿Qué estás mirando?»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba