Otra de vallas

Los juegos de palabras siempre me han gustado.

Paseaba esta mañana por la misma ruta que he hecho más de cien veces y hoy es el primer día que me fijo en una valla.

En seguida, he pensado en esto: ¿ESTABA YA ESTA VALLA?

Si la troceamos así: ES-TA-BA-YA-ES-TA-VA-LLA y no se pronuncia bien el sonido de la «B», la «V», la «Y» y la «LL», parece que repites la misma palabra.

Es posible que pienses que no, pero a mí, me ha hecho gracia hacerlo varias veces. Me ha recordado aquel juego que hacíamos con la monja y la bronca…

Pensamientos de esta clase y juegos de palabras, se agolpan en mi cabeza constantemente.

Estoy al acecho de cualquier idea que me viene, sin más objetivo que jugar con ella y divertirme (por supuesto) un rato, hasta que paso a pensar en otra parida, en cosas estrambóticas, donde las haya, allá en las hayas.

¿Un bosque pequeño podría ser un bosquejo? Si es así, haría un bosquejo en el bosquejo.

Les Luthiers eran unos expertos en hacer este tipo de juegos y Rabinovich, (es una opinión personal) tiene dos grandes monólogos, en los que juega desmontando las sílabas y cambiando los acentos para crear un parlamento de lo más surrealista.

Hablo de Esther Píscore y el Monólogo mal puntuado.

Hay otras frases que me gustan, como por ejemplo: «cuanto más años a cuestas, más te cuesta y menos te acuestas», «todo tiempo pasado fue anterior», «si no puedes convencerlos, confúndelos», «La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto» o «de cada diez personas que ven televisión, cinco son la mitad»…

Los hermanos Marx y concretamente Groucho, también tiene frases tan surrealistas como yo. «¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted». «Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo», «Si un gato negro se cruza en tu camino, eso significa que el animal va a algún sitio»…

Podría estar copiando y pegando frases de este o aquel personaje. Otros a los que sigo son los cómicos del club de la comedia. Luis Piedrahita, Ernesto Sevilla, Berto Romero, Goyo Jiménez, Leo Harlem, Santi Rodríguez, entre otros.

Me gustaría escribir guiones para algún programa de tele, pero tengo un problema importante: no tengo tele. Así que nunca podría saber si alguien recitó alguno de los tres mil monólogos que tengo. Además, mi poder de retención es tan justo que tampoco sabría si alguno de esos guiones es mío.

Si quieres, te puedo regalar algún guion para que te quedes con el personal.

Puedo darte este: «-», este otro «—» o este, «_» que es un arrastrao.

Otra de vallas

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