Es un mito

Es un mito cuando dicen que a los gatos les gusta el pescado.

No es del todo cierto.

Al menos, a los de Biel, no les gusta el pescado. Ni las sardinas, como en la serie televisiva de Hannah Barbera «Don Gato», ni el salmón, ni tan siquiera el atún.

Son de hocico fino, parece.

Para el pienso, pienso que son demasiado exigentes.

Mi madre utilizaba esa frase tan sobada, que reza así: si hubieran pasado la guerra, se lo comerían todo, sin rechistar.

Los gatos de Biel no han pasado la guerra. De hecho, en una intervención bélica, parece que los primeros en caer, son los felinos.

Se los comen.

Recientemente, hablé con Biel. Me dijo que está haciendo pruebas con el pienso. A veces compra del caro y otras, para compensar, del barato.

No acierta nunca.

Los gatos se lo miran a él y después al cuenco de pienso, con una cierta cara de asco o de «si no das para más…».

Biel, está hasta las narices de no acertar con la comida de sus gatos.

Se ha gastado una pasta en pruebas. Ultima, Gourmet, Brekkies, de marcas blancas como la del Sorli, Dia, del Lidl, etc.

Ha decidido, -me comentaba el martes-, que aprenderá el lenguaje de los gatos. Así, se podrá comunicar con ellos, a ver si consigue sonsacarles algún tipo de información valiosa para que, de una vez, acierte en qué marca invertir para sus dos gatitos.

Gatitos es una forma cariñosa de nombrarlos, porque uno de ellos, con tanto cambio en la dieta, está como una bola.

Al final, ha decidido que comprará pienso para los tres.

Seguro que se ahorrará una pasta en comida para él solo.

O todos moros, o todos cristianos.

Es un mito

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