Apollardaos (2ª parte)

Mi tío era taxista. Hace años que se jubiló y ya no cuenta historias de la calle.

Recuerdo que alguna vez nos mencionó lo de los puntos.

Hasta no hace muchos años, no había caído en la cuenta de que lo de los puntos era una forma de hablar; una forma de tenernos entretenidos.

Pero, ¿cómo te podían dar puntos por atropellar a alguien? Si abrías la puerta del cliente, justo en el momento adecuado, y tumbabas al pesado de turno, ¿recibías un premio?

Se nota que siempre fui muy iluso. Me lo creía todo.

Han pasado los años y en ocasiones me gustaría que lo de los puntos fuera cierto.

Cuanto más apollardaos, más fácil es contactar ocularmente con ellos.

¿Cuántos te dan por sacarte de encima a un patinador atrevido que va en contra dirección, sin luces ni casco y pasa rozándote el vehículo a toda mecha?

¿Cuál es el baremo de puntuación por cargarte a un movilister (palabro inventado), que no despega la nariz del móvil mientras camina y que tiene la barra de llamarte la atención cuando estás solo a diez centímetros de su jeta?

Patinadores, movilisters, los que no te escuchan (vale, el vehículo que llevo es eléctrico y no hace ruido), los que aunque te vean no se apartan ni un gramo, etc. ¿Cuántos puntos te dan por ellos?

Ayer, mientras entraba en la Riera, por mi carril, perfectamente señalizado, bajaba a toda hostia un patinador, sin ningún tipo de distintivo luminoso, en contra dirección y como si le persiguiese el mismísimo inspector de hacienda.

Por diooosss. Qué susto. Pensé que me quedaría sin puntos. Pero no. Lo cacé sin despeinarme. Creo que son 13 puntos y un bonus doble, por pillarlo justo en el cambio de rasante.

Los cambios de rasante son más complejos, ya que al no distinguir bien el desnivel, cuesta más hacer los cálculos precisos para abrir la puerta en el momento exacto.

La larga experiencia y los trucos que me había enseñado de pequeño, mi tío, el taxista, me han servido, todos estos años, para crearme un perfil de hostierfloor, que lo mío me ha costado.

Apollardaos (2ª parte)

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