Marruecos a tu alcance

¿Cuántas veces había visto en los escaparates de las agencias de viaje, esos cartelitos vendiéndote un viaje de ensueño a cualquier parte del mundo?

Me traslado a esas épocas en las que, para ir a algún lugar especial, debías entrar en un establecimiento repleto de catálogos carísimos, la mayoría.

Alguno de ellos muy bien estudiados. Compensando texto e imágenes. Colores sugerentes para llamar la atención. Buena retícula y diagramación. Frases, seguramente, escritas por un copy y algún que otro redactor de contenidos.

Otros más humildes, montados por el mismo comercial de la agencia. Impreso en una matricial de ocho puntas o en una de color con tres cartuchos.

Los más pudientes tenían impresoras de sublimación, que ya solo con mirar el cartelito, te transportaba al lugar deseado.

Comerciales, hombres y mujeres, bastante atractivos la mayoría, que te ofrecían el oro y el moro, a precios irresistibles.

Pensión completa, media pensión, por tu cuenta, solo traslados, apáñate como puedas, aventura, con tu coche, alquila una mobile-home. Si quieres puedes ir en bici, o caminando, incluso compartiendo el trayecto con desconocidos…

A los que les molaba el tren, podían tomar el famoso Inter-rail, que te llevaba de aquí para allá, con un solo billete. Creo que con el mismo, podías ir a dormir a una lista de albergues / hotelitos económicos, pero dignos.

Vivo en un pueblo de unos 4.000 habitantes y creo recordar que hasta no hace mucho, había una agencia de viajes.

Desde que existe internet, la gente se lo monta a su manera, buscando chollos, nuevas experiencias, recomendaciones.

—¿Recuerdas a Pedro, el muchacho del quinto? Se fue de viaje al Himalaya, en busca de paz. ¡Y no le ha costado ni mil euros, tú!

—¿Vamos nosotros este año?

¿Nos cansamos de todo? ¿Necesitamos ir a donde nadie ha ido nunca?

Pues no.

Parece ser que una de las Pitiusas (y no me refiero a Ibiza) se puso de moda hace unas temporadas y me la van a estropear.

Mi gran amigo del alma está que se sube por las paredes. Su isla. Su bonita isla. Se la están cargando como hacen con casi todos los lugares donde va la gente a mogollón.

¿No se podrían repartir un poco, digo yo?

No hay manera. Cuando un sitio se pone de moda, pues ala, todos para allá.

Y más este año, con todo el follón del covid, la gente ha salido en estampida, como si no hubiese un mañana.

Con la nueva era de las pandemias y otras hierbas, las cosas han cambiado del cero al 100. Siempre existirán los que si no viajan se ahogan en el mismo sitio, pero, ¿y el resto?

Personalmente, si salgo o no, no me preocupa lo más mínimo. Ya sé que no me podré leer todos los libros que se han escrito, ni escuchar todas las canciones, sinfonías, ni todos los conciertos. También sé que no podré ir a todos los países del mundo.

Y aquí va mi reflexión: ¿hay algún problema?

Lo que sí que me preocupa y mucho es el precio de la gasolina. A este paso, en vez de ahorrar para ir de viaje, tendremos que ahorrar para comprar gasofa.

Eso sí. Si te apetece ir a Marruecos o a Casablanca, para ver si te cruzas con Ingrid Bergman y Humphrey DeForest Bogart, ya te digo que has llegado tarde. Eso tendrá que ser en otra vida.

¡Ah! Se me olvidaba. También podéis ir a un lugar parecido a los países árabes, con su arena, sus montañas, su gente, su cultura y costumbre, su idioma… Y no cuesta demasiado dinero. La aventura está asegurada.

Y además está a un tiro de piedra.

Mataró a tu alcance. Vive experiencias inolvidables.

Marruecos a tu alcance

Un comentario en «Marruecos a tu alcance»

  1. No cabe duda de que viajar culturiza, aunque no a todos. Algunos vuelven igual de superficiales. Me gusta saber las costumbres de los habitantes del país que visito. Callejear por calles no turísticas. Pero ahora que pienso, viajar contamina porque, cuánto cuesta levantar un avión? Tal como está el planeta, deberíamos plantear eso de querer viajar tanto y tan lejos. Cuando desconoces lo que está más cerca.

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