¿Todo es humareda?

Soy de la teoría de que una historia te lleva a otra y a otra y a otra más.

Para no perder la costumbre de meterme donde no me llaman, entre mayo de 2020 y abril de 2021, me lié la manta a la cabeza y me apunté a unos cuantos cursos que, supuestamente, cambiarían mi vida para siempre.

No estoy muy seguro de si esos estudios me la cambiarán o acabaré por perder la cabeza y ya puestos, la manta. Lo que sí puedo decir es que, gracias a haberme apuntado, he ido metiendo la nariz, tímidamente o no, en otras historias que me han llevado a lugares sorprendentes y en más de un caso, a lugares inquietantes.

En mayo del 2020, no tenía pensado para nada, hacer el curso en el que estoy metido desde diciembre. Todo es una cadena de acontecimientos. Aunque, en mi caso, las cadenas cada vez pesan más.

Uno de los cursos que se lleva el premio de «vende-humos» es el que describo más abajo, en el que te venden cómo crear tu negocio digital (con videos nada actualizados), soplándote la pasta con una sonrisa y encima dándoles las gracias por ello.

Si no me hubiese apuntado al curso de junio (END), en estos momentos sería más feliz y tendría en mi cuenta cuatro mil euros más.

La picaresca no ha dejado de existir en nuestro entorno. Lo único que ha hecho es adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías. A esta picaresca la he bautizado como «el timo de la estampita 3.0» o el «truco de los trileros, versión TTv21».

Los trileros o los especialistas en la estampita se han modernizado. Los «duros a cuatro pesetas» no existen y sino preguntármelo por aquí.

Empezaré suave…

Antes de meterme de lleno con los vende-humo, quisiera dar un voto de confianza, mientras no se demuestre lo contrario, a FastBrainTV, Domestika y Club de escritores, aunque nunca se sabe. Igual me llevo una sorpresa y las cosas cambian de repente.

Ya veremos qué dicen por ahí…

OMG

Tener una novia inglesa igual me habría salido más barato.

Finales de junio de 2020. Llevaba como tres años siguiendo a este «man» por la red. Concretamente, a través de su canal de Youtube: FastBrainTV.

Un tipo curioso. Colombiano. Sabedor y conocedor de no sé cuántos idiomas. Coach. Vegetariano. Profe de profes. Ah! y motero como yo.

Su sistema consiste en tener constancia, ¡¡¡como no!!! Si eres muy constante (eemmm), puedes aprender un idioma, en este caso, el inglés, en tiempo récord. Bueno, exactamente en «X tiempo y sumando».

Utiliza un método muy sencillo (¡¡¡ya!!!) que si te lo curras bien, funciona. Comenta que utilicemos el castellano para recordar un montón de palabras en inglés, ya que con algunas reglas y memoria (sobre todo), te lo puedes montar bastante bien.

Precio del curso: 90 € al cambio.

Enlazo aquí uno de los videos, para que os hagáis una idea de por dónde van los shots.

Domestika

Con Domestika hay que echarme de comer a parte. El truco de esta plataforma es el precio. Cursos entre 12 y 18 € que no te cuesta pagarlos y que, al menos en mi caso, piensas: por este precio, me apunto. Y te apuntas. La ventaja es que siempre está abierto, no caduca y puedes ver los videos hasta aburrirte.

Realmente, la calidad de estos cursos es muy alta. ¿Los profes también? Acostumbran a ser profesionales en su sector, que venden su producto a la plataforma. Si te lo piensas con frialdad, un curso de 13 € con catorce mil alumnos inscritos, seguro que les sale a cuenta. ¡No crees!

Dibujo para principiantes nivel menos uno. De principiante a superdibujante. Introducción al e-mail marketing con Mailchimp. Copywriting creativo para emprendedores. Storytelling audiovisual para redes sociales. Desarrollo de temas de WordPress. Diseño web responsive con Adobe Dreamweaver. Visual Storytelling para tu marca personal en Instagram. Estrategia de marca en Instagram. Google Ads y Facebook Ads desde cero.

El que está tachado fue un error. Sabiendo que en breve me iba a liar con WordPress, no sé por qué puñetas invertí 16 € en este curso.

La suma de todos los cursos de Domestika, no llega a 200 €. Es un dato a tener en cuenta.

Club de escritores

De esta web, a priori, no tengo comentarios negativos. De los cursos que realicé, no tengo ninguna queja educativa. Si acaso, si técnica, ya que a veces (no sabría decir en cual) el video se quedaba un poco ralentizado y eso que tengo buena velocidad.

Finales de julio. Recuerdo que hacía un calor del copón como para estar delante de la pantalla del ordenata y no se me ocurre nada mejor que apuntarme a otro curso. En esta ocasión, al Club de Escritores porque ya empezaba a aburrirme como un Bivalvo.

Autoedición con Editorial, Introducción al guión cinematográfico, Cautiva a tus lectores con tu propio storytelling, Redacción y estilo, Introducción a la escritura creativa y Autopublicar en Amazon.

Este último no lo acabé de entender bien, pero no importa.

Cursos conducidos por profesionales. Trucos y tics que me parecieron interesantes para mis experimentos. Eso sí, algunos vídeos del año de la polca.

Lo curioso es que, visto con distancia (un metro es lo que hay entre mis gafas y la pantalla de mi Mac), todos me dirigían, sin darme cuenta, a lo que más me apasiona: la escritura (evidentemente en una web de escritores, que se puede esperar, ¿no?), que, por cierto, siempre ha estado ahí, pero aletargada.

Todos estos cursos, de una forma u otra, iban poniéndome migas de pan (breadcrumb-trail) para que siguiera el camino del relato más profesional y no del copy del 2006 que, en la agencia de publicidad de Sabadell, realizaba, cuando el tiempo y la autoridad lo permitían.

Precio del curso: 159,90 €. Y por si las moscas para proteger los escritos, Safe Creative: 72 €. Total: 231,90 €

La Armada Digital

Igual os preguntaréis quién está detrás de la Armada Digital. Yo lo conocí este octubre pasado. Antonio G (o más conocido en internet como el embaucador de Utah), director de la Escuela Nómada Digital (lo de nómada le debe venir por los cambios que va haciendo, supuestamente para que no le pillen, según he leído por ahí), en uno de sus videos (tochaco infumable) nos presentó la vida y milagros del CEO de BigSeo.

Antonio G. nos habló de un caso de éxito, que a él, personalmente, le causó un gran impacto, al descubrir la historia tan fascinante que había vivido Romuald Fons, el CEO de BIGSEO.

Quizás, a más de uno, se le habrá pasado por la cabeza en vez de la armada digital, la armada invencible. Nada de eso, ya que «la invencible» se fue a pique en un abrir y cerrar de ojos, casi casi como mi cuenta bancaria… [una pausa y seguimos]

[Pausa para la publi] Hace una semana pasó por delante de mis ojos un video en el que destapaban todas las estafas de los vende humos. Flipé en colores.

No me hubiese imaginado la cantidad de peña que trafica con el humo.

Mi intuición, aunque un poco estropeada por las circunstancias, me estaba avisando desde enero, que algo se cocía en la END. Ahora me he dado cuenta de por qué no entraba en la plataforma de la END. Cada vez me daba más urticaria.

El video de la Armada, lo vi en un reportaje que hizo Antoñito el rastas al CEO de BIGSEO este octubre pasado.

Y claro, como no, me apunté en diciembre por si mi vida fuera a cambiar por hacer todas estas historias. Mi vida no sé, pero lo que es mi cuenta, esa sí que ha cambiado. Y mucho. (Nota: han pasado dos años desde esta anotación y sigo en el mismo lugar que al principio: en la mierda).

Aún no se me había caído la venda de los ojos… Pero tardaría mucho porque, últimamente, han salido vende-humos por todas partes.

Una previa. Los casos de éxito siempre fascinan y más si la persona que los explica es un tipo «aparentemente» normal como cualquiera, que ha pasado por diferentes episodios, «aparentemente» normales de la vida, desde lo más sencillo a lo más alto, sin que le haya supuesto «aparentemente» un crecimiento de ego. Ese tipo de gente me podría llegar a fascinar, de no ser porque (según me han dicho) también forman parte del club de los humaredas.

Aunque estos últimos días ya no me fío ni de los caliqueños que se fuma mi sombra.

Por ejemplo, frases como: esto es lo que hay, ni más ni menos, me parecen extraordinarias porque las dicen personas normales, que se lo han sabido currar pero sin perder el norte, que para mí, es básico.

En cambio, frases como: Cómo facturé un millón de euros en una semana… mmm, esto ya me mosquea bastante. O aquella otra que dice: Compré un billete de avión sin saber cuándo volvería… Coño. ¿Y por qué no te quedabas por ahí? O la que más me perturba: «despide a tu jefe», y encima hay gente que lo hace…

Decidme incrédulo… —Incrédulo, más que incrédulo.

Otra previa. Antes de tener noticias sobre la Armada Digital, quería comentar que los vendedores de cursos o métodos online, deberían explicar no sólo los casos de éxito. Creo que sería bueno mencionar las putadas que te pueden hacer en la vida real, pero parece ser que esto no vende, así que ni lo mencionan.

El objetivo de la Armada Digital es que construyas una flota de webs, de temáticas lo más diversas posible, con contenidos de interés para el usuario, para que Google Ads y Amazon te premien colocando, en tus webs, anuncios el primero y productos de afiliación, el segundo.

Una vez tengamos nuestra web inicial o semilla a punto de caramelo, exportaremos la estructura para replicarla hasta el infinito. De esta forma, pasaremos a formar parte del mundillo de humanos que hacen webs para generar ingresos pasivos, o no. En mi caso llevo con una sola desde diciembre pasado y no hay manera de sacar pasta ni para pagar los posavasos de papel que gasto…

En fin.

Precio del curso, del Orbital y del hosting que nos sugirieron: 697 € + 145 € + 129,95 €. Total: 971,95 €

Qué harías si no tuvieras miedo, por Borja Vilaseca

No hace mucho, asistí a un taller-terapia que me encantó: Círculo del abuelo tabaco. Bastante humo en la sala, pero un taller muy interesante, la verdad. Y no es por amor de hermano.

Yo no tengo miedo. Es mi cuenta bancaria la que lo tiene. Cada vez que un curso me interesa, lo primero que hago es echar un ojo a la cuenta y la pobre ya se pone a temblar porque se huele la tostada.

Internet bien llevado es un pozo de conocimiento y mal llevado es un pozo sin fondo. Aunque en el fondo, intento actuar con buena intención.

Caí en unos videos de Borja Vilaseca. Sí, sí. El que habla de eneagramas, eneatipos y qué hacer con la vida de uno si no tuviéramos miedo.

Así que el 21 de mayo de 2020 ya me ves siguiendo los videos de este comunicador, de Barcelona, como yo. En ese momento, mi cabeza hizo un clic y se activó todo el mecanismo de mi locura, de mi sed por saberlo todo sin saber nada.

Eso sí. Ya había tirado bastante dinero anteriormente con Domestika y Platzi. ¿Para qué? No te sabría decir.

El curso de Qué harías si no tuvieras miedo, pretendía darte la vuelta como un calcetín para indagar en ti. En todo lo que hay dentro para detectarlo y revisar los puntos flacos, aceptarlos y lidiar con ellos. Sentirte fuerte y comértelo todo con patatas. Y, lo más importante, no escucharte esa frase tan sobada de: ves, si me hubieses hecho caso…

Precio del curso 97,50 € (iva incluido).

Pues, a veces, esa frase pronunciada en el momento adecuado, me hubiera salvado de tirar pasta al wáter.

Saltamos el charco. Mindvalley

En esta plataforma puedes encontrar cientos de cursos. A cuál más interesante o a cuál más rarito. Casi todos enfocados en potenciar nuestro espíritu, nuestras capacidades como seres humanos. Potenciar nuestro trabajo, relaciones, auto conocimiento y una barbaridad más.

Incluso te guían en cómo tomar ayahuasca y peyote. Este ya no me moló tanto.

Yo hice uno que, supuestamente y hasta que no se demuestre lo contrario, me pareció interesante. Supercerebro, conducido por Jim Kwik, el niño del cerebro roto.

Te enseña técnicas para memorizar utilizando situaciones inverosímiles. Cuanto más extraña sea la relación que te montes, más te acordarás de lo que deseas recordar.

Por cierto, por aquí corría otro tipo, un tal Ramón Campayo que era capaz de memorizar tropecientas mil historias y el libro sólo me costó 18 €.

Precio del curso de Supercerebro: 169 €.

Escuela Nómada Digital o cómo soplarte 4.000 € por la puta cara

Escuela Nómada Digital

Después de un training que duró cuatro días, a finales de junio de 2020 y con la calculadora delante, estuve haciendo mis números porque ya me veía trabajando desde cualquier lugar del mundo, considerando como lugar, una distancia equivalente a lo que tardan mis gatos en beberse todo el agua.

Un curso en el que (supuestamente) te enseñan a crear tu proyecto digital, con las herramientas más potentes para que puedas generar ingresos sin tener una oficina tradicional, con la típica mesa tradicional, con la foto de tu novia o mujer en un marco plateado tradicional. Con una planta de interior tradicional para dar un toque personalmente tradicional a tu santuario tradicional.

La idea era trabajar debajo de un cocotero, en una casa rural, de trekking por el Himalaya o desde un apartamento en la costa del Maresme. La cuestión era que tu oficina virtual no tuviera las tradicionales cortinas.

Nunca se me dio bien la rima. Así que te dejo una fantástica: Y una mierda como una olla.

En 2020-21 te enseñan a digitalizar tu negocio con videos de 2017. Raro, ¿no? Te animan a que despidas a tu «jefe» y seas tú el único o la única responsable de tu tiempo y de tu vida.

El curso, con una duración de 12 meses, en el mejor de los casos, es lo más parecido a la universidad del futuro, pero en un presente bastante incierto con videos del siglo pasado.

En mi caso, estuve un mes entero sin poder acceder a la plataforma porque se borraron todos mis datos. Raro, no. Lo siguiente…

Aquí anoto mi segunda rima: Y una polla como la manga de un abrigo.

La plataforma es como un mapa del tesoro, un lugar «mágico» que pretende ser un pozo continuo de sabiduría. Me recuerda un poco al viaje que realizó Alicia en su país de las maravillas. Pero el pozo de sabiduría se ha convertido en un pozo lleno de mierda.

Eso sí, piratas los hay… y muchos…

Hace unas semanas que estoy siguiendo como un poseso, pos eso… a plataformas de usuarios que se están organizando para denunciar a estos hijos de su p… madre. En cuanto tenga más info os lo haré saber.

Si tenéis la sensación de que os han levantado la camisa (pero no la de fuerza), os invito a que le echéis un vistazo a lo que dice Goyo Gómez al respecto.

Precio del curso: 4.099,48 € (Nota: lo tengo en manos de un abogado especialista en estafas piramidales)

Vivir al máximo. ¿Estás seguro de eso?

En agosto de 2020 me apunté a un training de Angel Alegre. Él estará alegre pero yo no tanto. Este training también lo localicé a través de la plataforma de la END.

Dios los cría y ellos se juntan.

A priori, me moló su eslogan y el libro que comentó y que, por supuesto y para no perder la costumbre, compré en Kindle: Cómo ser libre en un mundo de esclavos, de Luís Crespo (ver en Amazon).

Todos estos personajes de éxito que he ido conociendo a lo largo del año, quien más quien menos, tiene una carrera potente (¿seguro?) que han sabido aprovechar en su beneficio (más concretamente, aprovecharse del nuestro). Curiosamente, todos estos tipos han tenido el mismo coach, un tal Fran Scipion. Parece ser que es el número uno en vender humo a un precio bastante elevado. Ángel, por ejemplo, es informático y estuvo trabajando en Microsoft, en Estados Unidos.

Yo soy diseñador gráfico y he trabajado en Sabadell y Manresa. No he salido para trabajar, en mi vida, de Catalunya, pero tampoco hubiera podido.

Ostras. ¡Mentira!

En 1992 estuve currando para una empresa catalana cerca de París. Me pagaron un viaje para que aprendiera los protocolos que utilizaban para diseñar unos catálogos de 800 páginas. ¡¡¡Ya no me acordaba!!!

Se le brindaba un futuro brillante pero él, como otros iluminados, creyó que su porvenir estaba por venir. Así que, sin pensárselo dos veces, lo mandó todo a tomar por culo y decidió crear su propio destino.

Ángel comentaba que hemos nacido en el mejor momento de la historia, aunque ello comporte taparse los morros con las mascarillas de las narices. Claro que, si hubiéramos nacido hace cien años, ahora mismo no estaría escribiendo estas líneas. Pues sólo en eso, le doy la razón. En otras cosas, ya veremos.

En condiciones normales, tenemos toda la información que queramos a un clic de distancia. Siempre hay excepciones, claro. No todo el mundo puede acceder ni tener las mismas posibilidades pero, pensándolo de una forma general, sí. Por lo tanto, tenemos a nuestros pies o delante de los ojos, los conocimientos necesarios que seamos capaces de absorber.

Vamos, casi como una bayeta Spontex.

Hay dos tipos de pensamiento ante un trabajo «X». Si tengo este trabajo podré comprarme tal o cual cosa, tener mi vehículo, mi casa, mi estatus, mi familia, mi entorno, bla, bla, bla… Hay gente que hipoteca su vida para conseguir esa lista de cosas y si no la consiguen se consideran unos fracasados.

Yo no me considero un fracasado y sin embargo he pedido una hipoteca (préstamo personal, total, qué más da cómo lo llamen) para pagar una serie de cursos que… ¡bufff! maldita la hora en que me apunté, coño.

¿Fracasados ante quién? ¿Hace falta tener tanto para ser feliz? Las abuelas y las madres son fabricantes de refranes. Uno de los más chulos, de los que más me motivan, en este tipo de situación es: no es más feliz quien más tiene sino el que menos necesita y por ende (refrán personal), el que menos tira el dinero al wáter.

Ahora es feliz como una perdiz, haciendo lo que más le gusta. Contar historias, lo que no sé es de qué tipo.

Hace un año, quería ser como él, como Antonio G, como Javier Elices, como Maider Tomasena, como Javi Pastor, como Roberto Gamboa o como Romuald Fons. Sin embargo, me he dado cuenta que, en el fondo, quiero ser como yo. Con mis altibajos, mis paseos, mis emociones, mi gente, mis gatos, mi gasolina, mi montaña, mis subidas a la nieve, mis escritos, mi tortilla a la francesa en pan de chapata, mis arañas en la cocina, entre otras cosas. Pero como ellos, NI HABLAR.

Eso sí, aprendiendo de todos un poco para conseguir vivir tranquilo y en paz con lo justo y suficiente. No hace falta ser rico para ser feliz. Y sobre todo, ya no quiero ser como ellos.

Cuanto más tengamos, más peso hemos de arrastrar y eso cansa mucho.

Precio del curso: 197 € + el hosting que nos calzó de Webempresa, precio: 71,69 €. Total: 268,69 €

Copywriting para anuncios

Un curso y un manual de la mano de Maider Tomasena. Si aprendiera una mínima parte de los conocimientos que tienen estos cracks del copy, ¿sería tan feliz como la perdiz de Angel Alegre? Casi que prefiero no ser esa perdiz, visto lo visto. Por diosss, ¿es que aquí no se salva nadie?

Maider te explica cómo hacer anuncios que no parezcan anuncios. A la gente (yo me incluyo) no nos gusta que nos vendan. Comprar sí, pero que te persiga el vendedor de libros, tuppers o biblias, pues no nos hace tanta gracia.

Entonces, si no nos gusta que nos vendan, ¿para qué coño hacer lo que no nos gusta que nos hagan? No lo acabo de entender.

Seguramente, el neuromarketing bien aplicado debe ser la hostia, pero ¿y mal aplicado? Mal aplicado es la puta hostia. En este caso, consideramos puta como una cosa chunga.

En versión moderna, el vendedor de tuppers se ha convertido en una especie de espía, un tipo que por arte de magia, disfrazado de código, aprende de ti, sabe qué te gusta, qué miras, qué quieres. Creo que a este tipo le llaman galleta.

Cuando era pequeño, mi madre me podía dar dos tipos de galletas. Una dulce y la otra, una hostia como un campanario.

Parece que los anuncios te persigan. Miras un momento cascos Jet con visera oscura y te persiguen todos los cascos Jets con visera oscura del mundo.

Dado mi carácter curioso, entro y miro.

Los textos, la mayoría de las veces, dejan mucho que desear. Se hacen densos, pesados. Carecen de chispa. En algunos, no acabas de ver si te están vendiendo algo o pidiéndote una cita.

Muchas veces da la sensación de que están escritos por el dueño de la empresa, el/la becari@ de turno o la sobrina con brackets.

Maider te invita a que te des una vuelta por su landing page. Te explica, sin ser nada invasiva (hasta que descubres que todos son invasivos), como es ella, cómo darle la vuelta a los textos de tus anuncios en redes, para no caer en la vulgaridad, para ser sibilino/a a la hora de formular los textos con la intención de crear engagement.

Ostras. No me había dado cuenta de que sabía inglés. Cachis. Y yo, queriendo hacer el curso de FastBrain.

Precio del curso: 97,01 €

Cambio Radical

Estaba a la espera del manual que llevaba anunciando Maider hacía tiempo por las redes. En cuanto lo colgó en su web, no me lo pensé ni cuatro minutos. Quien dice cuatro dice tres. Era exactamente el tiempo que necesitaba para levantarme, ir a mi alcoba (me encanta esta palabra), abrir el cajón de la mesilla (no tengo pero también mola) y sacar la tarjeta «Mas terca rd», escrito así porque es una tarjeta más terca que yo (rd = rediez).

El pdf que bajé e imprimí se ve bastante mal. Igual no tenía que haberlo llevado a la copistería.

El manual Cambio radical, me lo leí de una primera atacada y después lo degusté como el que toma una taza de buen café, que al final se ha recalentado en la cafetera.

Montones de ejemplos del antes y después de un escrito, de un anuncio, de una presentación. Segundos ejemplos en los que se nota la profesionalidad de los dedos y la habilidad de un/a humano/a copy. Eso sí, los screenshots se ven como el culo. Desenfocados (vamos, que los pixels brillan por su ausencia).

El eslogan del curso: De un copy aburrido a un copy persuasivo.

No recuerdo el precio del pdf.

Big Bang Conversion

Tenía que ser mi última ocurrencia en lo que se refiere a cursos online de los catalogados como vende-humos, rollo «panacea de que te cagas».

De la mano de su mentor Frank Scipion, Javi Pastor, aunque no lo reconozca, se postula como un referente para miles de personas interesadas en el copywriting, en el mundo de habla hispana.

No puedo opinar sobre él ni siquiera sobre su curso, ya que lo empecé hace sólo 14 días. En cambio, en el canal del Sr. Goyo Gómez, Pastor sale más esquilado que sus actuales y futuras ovejas.

Por suerte, llegué a tiempo para que me devolvieran la pasta. Gracias a un video del canal de Goyo, se me abrieron los ojos a tiempo y conseguí frenar la inminente cagada que iba a cometer, de haber pagado todo el curso del Pastor.

Estaba a punto de investigar de qué iba exactamente el curso de marras, pero otras personas, ajenas por completo a este tipo de eventos, me sugirieron abortar la operación.

Cuando empecé a escribir este post, permanecía a la espera de recibir la pasta desde Big Bang Conversion, ya que estaba dentro del período de prueba. ¡¡¡Qué suerte!!! No como en otro curso de mierda que ya veremos cómo acaba.

Bien. Sigamos.

Este método tenía dos formatos que explicaban más o menos lo mismo. Uno de los métodos con un precio más económico que el de la END, al que yo, si lo hubiera localizado antes de junio pasado, igual lo hubiese adquirido (y después de saber lo que sé, me hubiese arrepentido). No lo sabremos nunca. Cualquier tiempo pasado fue anterior (frase de les Luthiers).

El otro método, el que escogí (y por suerte devolví), tenía un precio de risa (mariafelisa), comparándolo con el primero. No entiendo el por qué de esta promoción. Ellos sabrán. Yo, seguro que no. Eso sí, me apunté antes de saber por dónde iban los tiros y por lo tanto no podía preveerlo.

Bien.

Voy a escribir en modo presente: con este sistema se pretende, utilizando las mismas herramientas y tutoriales que también se usan en el curso gordo, aprender a lidiar con la información que está ahí afuera, para convertirla en contenido de interés y que éste, sirva para monetizar, que es exactamente lo que se pretende en la profesión del copywriter: convertir las palabras en dinero, como decía Javi Pastor en la presentación del curso.

Lo que nunca mencionó es convertir sus cursos en dinero. El nuestro.

Precio del curso: 108,90 € x 3. Total: 326,70 €

¿Todo es humareda?

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