Shoulder of Pork Ham

De un origen inocente, como es la abreviación de Shoulder of Pork Ham, de la empresa americana Hormel Foods, que en 1957 lanzó al mercado este producto cárnico, a base de jamón con especias, a la denominación de «correo basura» o «correo no deseado», ha pasado mucho tiempo.

No voy a hablar de la historia de esas letras que he remarcado en negrita. No quiero ofrecer datos técnicos. Simplemente, me gustaría saber quiénes son los responsables de inventarse los dominios y de escribir en el Asunto, esos nombres tan cutres, con tan poca imaginación, que nos llenan la bandeja de entrada, todos los días.

El grupo británico Monty Phyton’s, popularizó la palabra maldita, en su sketch de 1970. Si eres fan del grupo, te invito a verlo. No tiene desperdicio.

Correos de Timhortons (empresa de café) que te regala siete mil bonos para tomar café en cualquier lugar del mundo. Shell, que está esperando a que le envíes un correo de confirmación, para hacerte entrega de cheques gasolina. La famosa empresa P.A.Y.P.A.L. así, en mayúsculas separadas por puntos, P~a~y~p~a~l, con vírgula, PPal, para abreviarla, te avisa de que tienes un saldo insuficiente para pagar aquello. Otros correos como nz-bonus, W.a.l.m.a.r.t. o McAfee-renewal y Norton, te comunican que ya ha expirado nuestro antivirus o la inscripción anual.

A veces, estás consultando un producto que te ha aconsejado un amigo y minutos después, en redes o en el mismo navegador, aparecen, como por arte de magia (cookies), esos productos y centenares más, de aspecto similar.

La manera en que llegan, después, a la bandeja de entrada, con ofertas de todos los colores, no la tengo muy clara. Si no les das tu email, ¿cómo lo hacen para inundarte el correo? ¿Existen aún empresas vendedoras de datos?

Lo desconozco. Seguramente, si se lo preguntas a un informático, te dará una explicación técnica. No tengo, en este momento, ninguno a mi alcance.

Me acaba de llegar un clásico, Canada-post. Tengo un paquete pendiente, desde hace ni se sabe. Les he de enviar un SMS a través de mi móvil y ellos, muy amablemente, me enviarán una contraseña para que desactive no sé qué hostias.

Otra cosa divertida que puede pasar, por ejemplo, es que te apuntas a una newsletter porque te interesa información relacionada con un tema o producto. Te envían, según tus preferencias, X correos cada X días. Al cabo de un tiempo, decides borrarte. Ja, ja. Y un huevo de pato. No hay manera.

No pasa en todas las news, por suerte. Pero en otras, aunque te hayas dado de baja, siguen enviando correos. ¿Por qué?

Chris Reynolds, espera mi activación desde hace tres años. Quiere que forme parte de su grupo de trabajo. Si no lo he hecho en ese tiempo, ¿por qué piensa que lo voy a hacer ahora?

LeMonde, es la monda. Pues no envía cada día un correo recordándome que confirme ¡¡¡qué sé yo!!!

Comande_*_, ProvideInsurance, LaPoste, con el número de seguimiento del paquete tal…

Podría seguir escribiendo y escribiendo y escribiendo, pero igual creen que trafico con correo basura.

Y para basura, la de la noche. Ahora toca enviar trescientos correos.

Nos vemos en la bandeja de entrada.

Shoulder of Pork Ham

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