Igual y diferente

Palabras que se escriben igual, pero que tienen significados diferentes, son las protagonistas de este mini post. Remigio o remigio. «Nombre de varón o un juego de cartas que consistía en hacer tríos, parejas, escaleras, con el que te pasabas media tarde de un sábado lluvioso, entre risitas cómplices, chupitos de ratafía y galletas de mantequilla en casa de Remigio. Pobre hombre. ¿Sabes si al final se le declaró a Anita, la frutera?».

Localizas una palabra, la pronuncias unas cuantas veces para saborear el sonido, para hacerla tuya, para escuchar cómo resuena en tu cráneo y una vez la has adoptado, la escribes. Es entonces cuando interpretas que tiene significados diferentes.

Marea y marea, verbo y sustantivo. «Me marea su forma de pensar. Siempre dando vueltas a las cosas. Se marea contemplando la marea».

Canadiense: oriundo del país de Pocahontas y canadiense, tienda de camping de forma triangular en la que es más fácil ponerse los pantalones fuera que dentro; ese habitáculo de tela con formato #mepondrelaschanclasfueraporquedentrochococoneltecho.

Manzana versus manzana. Fruta prohibida según la biblia o tarta Tatín para los paladares más extravagantes y superficie cuadrada o rectangular, cargada de vecinos, cacas de perro, árboles y pequeños comercios abarrotados de productos. «Recuerdo como si fuese ayer a la frutera Anita, la pelirroja que tenía el colmado en la manzana entre el parque y el puente. Con una sola manzana hacía un pastel exquisito».

«Conozco a Tobías, un pastor de la altiplanicie andina con un poder de seducción sobrenatural. Es de aquellas personas que solo con mirarlo, te das cuenta de que te está mirando. Tobías tiene un don, un algo; no sé cómo explicártelo. Llama a la llama con una dulzura indescriptible. Estos peludos de cuatro patas lo siguen a todas partes como si fueran sus perros. Me parece increíble».

«Don Eusebio es un tipo divertido. Se burla de sí mismo. Tiene un don especial para alegrarte cualquier velada. Una vez me contó, con un semblante en su rostro tan serio que pensaba que lo decía en broma, una especie de trabalenguas: soy tan torpe, tan despistado que cuando me caigo al río, me río».

«Sal pitando a la tienda de la esquina. Es la única que no cierra hasta las dos. Compra huevos y sal».

Frases con o sin sentido, repletas de palabras parecidas, se me amontonan en la laringe, esperando su turno para ser pronunciadas. Bajan por la rampa que conecta el cerebro con la lengua. A veces, de tantas palabras que se apelotonan, me coge rampa en el esófago y en las pupilas. No tengo freno. Se me escapa el aliento mientras aliento a Lucas para que no pare de escribir burradas.

Aquí, he hecho un poco de trampa. He colocado una tilde disimuladamente, pero sé perfectamente que no vas a caer de bruces. Eres de mente abierta, no como yo, que soy un demente de mente disidente. Monótono versus monotono. Aburrido hasta dormirte de pie, con los calcetines puestos o verlo todo del mismo color gris, ese color con el que amanece una mañana de otoño con las nubes cargadas hasta las trancas.

Anoto algunas palabras que se escriben igual y tienen distintos significados. Déjame en los comentarios frases curiosas, ideas repentinas que se te ocurran. A ver si entre todos escribimos alguna historia abstracta.

Calle, sobre, cerca, nada, traje, bien, cura. mira, vela, alce, lima, talla, carpa, cobre, lista, cola, haz, cara, corte, clave, pila, amo, leo, pata…

Si se te ocurren más, te invito a que las compartas con el resto de la clase. Ahora te dejo porque me toca la pastilla de las seis.

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