Hacer el panoli

Hacer el panoli, el burro, pagar la inocentada, quedar como un memo o como un atontao, quedarse con cara de acelga, de lelo, de gilipollas, hacer el primo y otras expresiones que, seguramente, «haberlas hailas».

Este sábado, Lucas tenía un evento con un grupo de humanos que no conocía de nada. La organizadora del meetup le comunicó hace días que, de hecho, no se conocía ninguno de los apuntados.

Dos pensamientos pasaron rápidamente por la mente de Lucas: si nadie se conoce, ¿cómo nos vamos a detectar? y si estamos plantados como una tomatera frente al punto de encuentro, ¿cómo vamos a saber que somos los que hemos quedado?

Es igual. Lucas llegó treinta minutos antes de la hora porque le gusta disponer de margen suficiente por si se pierde, que es bastante probable. De esta manera tendrá margen de maniobra para reubicarse otra vez. Si sale con tiempo le permite lidiar con el tráfico, con un socavón, un ataque de zombies nazis, o cualquier otro desajuste que le impidiese llegar a la hora.

Aparcó el coche a unos doscientos metros de distancia del punto de encuentro. Podría haber esperado sentado en su coche, ya que desde aquella posición se veía perfectamente la entrada de la cafetería.

Frente a la puerta de entrada esperó más de diez minutos, por dar un poco de respiro a los candidatos. En verdad, esperó mucho más; hay que añadir sus treinta minutos anteriores.

La gente que llegaba al local, entraba muy decidida, sin mirar a su alrededor, lo que podría significar que no tenían nada que ver con los meetaperos. Se sentaban con otros humanos o solos, pero nadie, excepto Lucas, estuvo de pie, junto a la puerta hasta pasadas las 17:15 h.

Entonces decidió dejar de hacer el panoli.

Se dirigió a su coche, ahora aparcado a menos de doscientos metros porque en sus idas y venidas, cada vez estaba más cerca del vehículo. Esperó cinco minutos más de cortesía y a las 17:25 h decidió largarse porque allí nadie daba señales de vida.

Una vez que llegó y aparcó cerca de su casa, se le ocurrió mirar en la plataforma de MeetUp, por si habían dejado algún mensaje.

¡Coño!, uno de la organizadora. Rezaba así: perdonad que no os haya avisado con tiempo, pero no he venido porque estoy muy acatarrada.

Lucas dijo algún que otro improperio, se relajó y decidió cagarse un rato en todo para después calmarse, como también es costumbre en él, y después borrarse del grupo por falta grave. Podrían haberle avisado al mediodía, tranquilamente y no habría salido de casa. Llovía bastante y no le mola nada mojarse.

Volvió a poner cara de panoli al ver que se había dejado el paraguas en casa, colgado detrás de la puerta.

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