Hablando con mi doble

Siempre me han dicho que soy un tipo impaciente y muy impulsivo. Es muy cierto pero hasta cierto punto. Soy un tipo impulsivo e impaciente, aunque desde hace poco empiezo a ser más paciente. Y desde hace muy poquito sé que soy un tipo de tipo atípico, pero no me importa.

En otros escritos, comenté que en julio me apunté a un curso, —ellos no lo llaman así—, pero es para que nos entendamos. Me apunté a una formación online para cambiar mi propósito de vida y mi proyecto de futuro.

Creo, si no entendí mal, que el derecho de uso a la plataforma, es de un año. Nos comentaron que si en los primeros seis meses de la formación conseguíamos monetizar y ganar los primeros mil euros, nos alargarían las tutorías. Eso, al principio, me preocupaba bastante pero a estas alturas ya no me importa.

Aunque el curso, perdón, formación, me costó una pasta (el importe fraccionado, más un crédito para pagarla), creo que es la mejor inversión que he hecho en mi vida. No por los conocimientos que en la escuela imparten, que algo tienen que ver, faltaría más. Más bien, por haber conocido a una persona (yo sé que es un ángel en el cuerpo de una humana). Toda inversión queda diluida por haberme cruzado en su camino.

Hace dos semanas que no puedo acceder a la plataforma de la escuela y después de seis o siete correos enviados, sigo sin tener noticias directas, por parte del soporte técnico, para que me indiquen qué diablos está pasando. Este es mi pensamiento impaciente.

Mi ángel (como yo la llamo), ayer, en un audio, me lanzó una frase muy potente. El sentido de ésta, me hizo ver que tenía un chip fundido en la zona de los pensamientos reiterativos. Así de sencillo. Esta zona, situada en la parte posterior de la cabeza, al fondo a la derecha, es donde se procesan y almacenan estos pensamientos. Sí, ya sé qué estáis pensando… Al fondo a la derecha están los baños. Pues eso. Hasta ayer noche, tenía almacenados pensamientos de mierda y su frase mágica me hizo reprogramar la placa base.

A veces nos encallamos día tras día en una idea que, de hecho, no nos lleva a ningún sitio. Esa idea nos consume. Nos agota.

Mi ángel comentó en la clase del lunes que debíamos estar atentos a posibles mensajes del universo. Pues aquí les dejo el mío, por si acaso les seduce: Ayer, el SAI en el que tengo conectado mi ordenador, empezó a fallar (total, funciona igual que una batería). Hoy ha pasado a mejor vida.

La energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que no se debe gastar energía tontamente en cosas estúpidas. Es muy valiosa. Hay que redirigirla a focos más importantes, que nos conmuevan mucho más que un simple problema, como es no acceder a una plataforma.

En estos momentos, mi máximo propósito es encontrar el equilibrio, la templanza y la sabiduría para discernir qué es importante y qué no. Ahora, con lo que más enfocados estamos mi doble y yo es en aprender a tomar consciencia y a disfrutar mucho más del aquí y el ahora.

Gracias Maira.

Hablando con mi doble

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