Expresiones malsonantes

Existen infinidad de expresiones malsonantes que, si las tuviera que enumerar, no acabaría ni en dos vidas. Así que anotaré las que peor suenan en mis orejas. Aquí no va de Lucas, Biel, ni tan siquiera Oswaldo que son, como ya sabes, mis ayudantes de campo para los menesteres de la escritura y la relatura de eventos.

Aquí va de otra cosa. De cómo suenan de malamente algunas expresiones que las hemos adoptado y adaptado a nuestra rutina, a nuestro día a día, sin que nos paremos a pensar y analizar con detenimiento qué se traen algunos entre manos.

Frases malsonantes como estas «Así es el misil hipersónico del que presume Putin», «Guinea ecuatorial declara un brote de fiebre de Marburgo», «EEUU siempre está allí donde más daño pueda hacer (esta es mía)», «la NASA sigue buscando agua en Marte», «también Siria padeció el terremoto pero parece ser que a nadie le importa (esta también es mía)», «un año de la guerra de Ucrania sin un final cercano», «el coste por unidad de los nuevos radares de tráfico asciende a 69.642,86 euros», «están valorando añadir una nueva casilla en la declaración de la renta para pagar las impertinencias de algunos VIPs (esta es una broma, pero tiempo al tiempo)», «¿Dónde están las siete super islas de plástico que flotan en los mares de la Tierra?», y mientras tanto, el resto* sigue pensando qué hará para semana santa, cómo pagará la deuda adquirida, cuándo comprará este coche o aquella moto, cuándo liquidará el préstamo que le hizo aquél amigo, si bajará la basura hoy o esperará a que la bolsa esté tan llena que igual se rompen las asas, qué se pondrá para la boda, si comprará la comida hecha en el súper o en la rostisería…

Ya sé que son frases de mierda, lo sé. ¿Acaso alguien se las plantea en profundidad? Estamos rodeados de noticias de este tipo y, sin embargo, seguimos con nuestra vida adelante. No queremos mirar a nuestro alrededor. ¿Para qué? Ojos que no ven, corazón que no siente. Eso dicen.

No sé si es la edad, pero cada vez me vuelvo más sensible. Seguramente, un porcentaje altísimo de humanos piensan como yo; sienten como yo. Están por ahí, haciendo, deshaciendo, ayudando, trabajando en pro, pero hace falta más, mucho más.

Hoy, me he despertado con la noticia de los misiles hipersónicos. Dada mi condición de humano sarcástico, me ha pasado por la cabeza que su utilización servirá para liquidar todas las hipotecas de golpe. Si no queda nada en pie, ¿para qué preocuparse?

De todos modos, siempre nos quedará París, como dijo alguien en alguna película que ahora no recuerdo. Aunque no te lo creas, también soy optimista. Estarás pensando para tus adentros que «una mierda así de grande», pero es cierto. Mientras que algunos tengamos esperanza, seguiremos batallando, quizás en pequeña escala, y «tirando hacia adelante» o incluso hacia atrás. Las direcciones son infinitas. No hace falta tomar esa o aquella. La cuestión es seguir moviéndose mientras se pueda. Lo demás son chorradas.

Algunas veces, uno se levanta un poco gris. No pasa nada. Pensar así es humano… o tal vez no. Me gustaría saber en qué piensan mis gatos.

Por cierto, no busques el significado del asterisco en la palabra resto*. No recuerdo qué iba a escribir y ahí se quedará, para los restos.

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