Estado de ánimo

Domingo por la noche. En la calle hace frío. Tengo fiesta.

Un buen momento para escuchar música. Abro Youtube. Con calma. Si te descuidas, puedes abrumarte con tanta información.

Los auriculares cargados a tope. No quiero molestar a los vecinos. No es mi costumbre.

Todo empieza con Francisco Céspedes. «Esa vida loca». La siguiente será…

Pienso dos minutos.

Ah, sí.

Presuntos implicados y Francisco Céspedes. «Nadie como tú».

Mi estado de ánimo está equilibrado.

Céline Dion y Andrea Bocelli. «The Prayer».

Últimamente estoy un poco chocho. Florecen unas lagrimillas.

Es una canción que siempre me ha gustado cómo empastan la voz. Equilibrio perfecto.

Busco el sistema 8D. Parece que tenga a Pentatonix, cantando Hallelujah, detrás de mi nuca.

Se pasean por la sala.

Me animo. Busco Queen. 8D. Bohemian Rhapsody.

Otra en 8D. La melodía central de Titanic.

Cambio de tercio. Ahora toca llorar un rato con algunas canciones de Sister Act: Oh Maria, I will follow him. ¿Por qué? Ni idea. Solo sé que cuando las escucho, necesito tener pañuelos cerca.

Alegría y emociones escondidas con la banda sonora del Rey León: «El ciclo de la vida».

No hay una relación directa entre las lágrimas y la edad. Se puede llorar en cualquier momento.

Va muy bien para limpiar el alma.

Hoy tocaba. Quizás es porque mi hermana se marcha al extranjero una temporada. Puede ser.

Aquí dejo los links que me han acompañado esta tarde de domingo:

Estado de ánimo

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