Esa chispa misteriosa

Para el enamoramiento ¿hay o no una edad estipulada? Yo diría que no. Un humano puede enamorarse de otro humano en cualquier momento de su vida.

Hay amores que duran toda la vida. Otros duran un instante. Algunos humanos sólo están enamorados de sí mismos. Peor para ellos.

Otros humanos se enamoran cada dos por tres. A otros no les da tiempo.

En octubre del 2019 estuve en el sector de los enamoramientos que duran un instante. Concretamente un día. Conocí a una muchacha a través de una app de citas. De hecho, ya la había visto un año atrás, pero no obtuve ninguna respuesta por su parte, hasta que por aquellas casualidades de la vida, aceptó mi invitación.

Nos enviamos unos cuantos mensajes y decidí enviarle mi número de móvil. Al instante, ella me envió el suyo y nos pusimos a hablar como si hiciese una vida que nos conocíamos.

Fue muy emocionante.

Aprovechando que al día siguiente, lunes, tenía que bajar a Barcelona a hacer unas gestiones, le pregunté si le apetecería comer conmigo y me dijo que sí. Me emocioné aún más.

El encuentro en la calle fue sensacional. Nos reconocimos en seguida.

Conexión desde el minuto uno.

La emoción iba creciendo por momentos.

No estoy seguro de si era bidireccional, pero eso no importa.

Me quedé embobado y colgado por esa muchacha que, a partir del miércoles de esa misma semana, se esfumó como lo hacen las nubes cuando pasan por encima de uno.

Durante mucho tiempo, incluso ahora, la sigo recordando con mucho cariño.

Esa situación me recordó a la película Titanic. Un enamoramiento que duró exactamente un día. Pero, por suerte, existió.

Gracias.

Esa chispa misteriosa

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