Entender las señales

Su padre decía: d’on no hi ha, no raja. La traducción literal más precisa sería algo así como «de donde no hay, no sale», pero en este caso, el significado es un poco distinto a la interpretación de la frase.

Pongamos el siguiente ejemplo. Tenemos dos protagonistas, Jorge y África. Llevaban como catorce años sin verse. Jorge, aficionado a las redes sociales, un año atrás había eliminado su perfil de Facebook por convicción propia. Demasiadas horas tiradas al WC por culpa de su procrastinación. La hora de consumir micro videos a punta pala debía terminar. Era necesario invertir el tiempo en actividades más interesantes.

Activó el perfil en marzo. De repente, apareció África. Hacía muchos años que no sabían de la existencia del otro.

¿Estaba escrito o fue fruto de la casualidad?

—Quedamos sin más dilación, que luego pasan cosas y todo queda en nada, —le insinuó Jorge.

El 30 de marzo se encontraban, frente a frente, en un punto concreto de la ciudad. Mezcla de sabores emocionales, melancolía, alegría, tristeza, sorpresa, futuros inciertos. La conversación se hizo amena. La cita valió la pena.

Jorge y África quedaron en verse en otro momento. Más adelante. No había prisa y más con ese espacio-tiempo de tantos años.

El hecho de ser un empanao profesional produjo en él lagunas cerebrales que le impidieron percatarse de las señales emanadas por parte de ella.

—¡Será posible! ¿Y no te diste cuenta de esto, aquello y lo demás allá?

En relación a la pregunta de África, Jorge respondió que no a todo.

De hecho, Eva y Lolo lo tenían claro, ¡¡¡pero Jorge!!!

Seguían sus caminos con cierta prudencia.

Jorge, en el trayecto, se topó con Marisa. Un proyecto fallido de acercamiento que quedó en tablas.

No pasa nada. La vida sigue.

Si no se puede, no se puede.

Hace muy poquito, Jorge y África volvieron a quedar. Conversaciones transparentes y sinceras se activaron de nuevo.

Las señales, mucho más localizadas, están ahí para seguirlas. Todo se andará. No hay prisa.

Equilibrio, calma, transparencia, aplomo. Una perspectiva muy interesante se ha abierto frente a sus ojos.

Adelante…

1 comentario en “Entender las señales”

  1. Método infalible para aprender de señales: pasear por la naturaleza descubriendo rastros de jabalís, corzos, zorros, etc., y lo mejor, analizar con tacto y olfato las boñigas y zurullos para saber cual corresponde a cada uno.
    Después de un tutorial en directo por bosques y montañas, seguro que no se te escapa ni una señal, venga de donde venga y la intención que tenga 🙂

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