Lo que hace un descuento

El otro día vi en Facebook un chiste tonto relacionado con el precio de la luz. Trataba, en tono sarcástico, de un tipo al que le da un calambre en una pierna y Endesa, Iberdrola, Fecsa o la empresa de luz de turno, le envía una factura por gastos de consumo de 300 €.

Sirva como intro este párrafo anterior.

A los seres humanos, diría que a casi todos, aunque no se puede afirmar al 100 %, nos encantan los descuentos.

Esto vale 1.000 €, pero si lo compras entre las 12:07 y las 14:07, te hacen un descuento del 7 %. Lo que no te indican, es que ese siete por ciento de descuento te lo harán en la próxima compra de 1.000 € más.

Pero nosotros, como amantes de los descuentos, vamos y rellenamos el folletín, tipo anzuelo de que te vas a enterar, lo metemos en una urna que está llena de folletines tipo anzuelo de que te vas a enterar y en siete, máximo treinta días, te envían un correo diciéndote que la promoción se acabó hace dos semanas, pero mientras tanto, te han enviado un chorro de emails y propaganda a tu buzón físico.

Descuento por pronto pago, porque eres el tercer ser humano que ha pasado por debajo del dintel azul, porque eres el número 54 de la lista de humanos que ha comprado en el estanco de la esquina, porque tienes tres hijos y uno más en la barriga o porque ese día, tocó ser «el día de los descuentos», la cuestión es que nos hace mucha ilusión pensar que nos va a tocar un descuento por esto o por aquello.

Volvamos al caso del tipo del calambre.

Esta mañana, se me ha antojado escribir algunas líneas más acerca de esta historia.

El tipo, enfurecido, decide enviar tres burofax urgentes con super acuse de recibo, por valor de 120 € a la sucursal que tiene Endesa (en este caso) en Madrid capital, pidiendo explicaciones de por qué le han cobrado 300 € si el calambre fue en su pierna, en horario reducido y además no estaba enchufado a ningún sitio de su casa. Es más, el calambre lo tuvo en el parque de enfrente, mientras hacía footing.

Al cabo de unas cuatro semanas, el departamento de atención al cliente de Endesa, muy amablemente, le invitó a que fuese a su sede central para recibir de manos del gerente de área dos cosas. Por un lado, estrecharle la mano para decirle que fue un pequeño error y por otro lado, entregarle un cupón descuento de 150 €, como gratificación por las molestias ocasionadas.

La mente del tipo se pone a hacer cuentas y en un momento piensa: de 300 € que me iban a cobrar, me hacen el 50 % de descuento. ¡Qué monos, ellos! ¡Qué detalle más bonito han tenido!

Aún así, le siguen cobrando 150 € por haber tenido un calambre en su pierna. Pero no le importa porque le han hecho un buen descuento.

Total, que llena el depósito de su flamante mono volumen y se larga a Madrid.

Perdón. Se me había olvidado. El tipo vive en Utrera.

Selecciona la dirección de Endesa, en Madrid. Origen: Utrera, destino: Madrid. Entre ir y volver 1.084 km.

Como que está jubilado, no tiene prisa alguna. El tipo llena el depósito y se va a Madrid.

Factura final de gasoleo: 120 €. Hotel IBIS, cerca de Endesa, dos noches en MP, 220 €.

El tipo llega a las oficinas de Endesa a la hora prevista. Lo recibe muy amablemente el gerente de zona y le hace entrega de un cupón de descuento que podrá canjear en regalos, no en dinero, en los tres próximos meses.

Encantado de la vida, vuelve a Utrera. Habla con los amigos y les cuenta que de los 300 € que Endesa le iba a cobrar, le han hecho un super descuento del 50 %. Sólo tuvo que pagar 150 € por un calambre que (aún sin entenderlo bien) le pasó en su pierna y además en tarifa reducida.

Pero un descuento es un descuento…

Lo que hace un descuento

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