Desapareció

Hacía muchos días que Lucas estaba intrigado con el listado de sus seguidores. No crecía ni por casualidad. Más de uno le comunicó que no encontraba la manera de apuntarse a su newsletter porque no localizaba el formulario.

Lucas pensó para sí que eran tontos o cegatos. Sabiendo que estaba en el footer de la web, no le dio ninguna importancia. Siguió con su vida de microscriptor sin invertir ni un solo minuto más en esta sosada.

Ayer, una amiga suya que se quería adherir al club de los lectores empedernidos de sus barbaridades, le dijo cuatro veces que no encontraba el formulario. Lucas, mosqueado, entró en su web y se llevó la sorpresa del año. ¡No estaba! ¡Desapareció!

Se puso de los nervios.

—Ya me extrañaba que no se apuntara nadie desde hace qué sé yo. Con razón no crecía mi audiencia.

Desde anoche, se siente como un tonto porque había llegado a pensar que sus «posibles nuevos» lectores eran más bobos que él, al no encontrar el formulario para apuntarse.

—No volveré a pensar mal de mis semejantes, —musitó entre dientes.

Esta mañana le ha enviado, con carácter urgente, a su «salvadora» (su programadora) que le eche un vistazo al wordpress porque el formulario desapareció y no puede potenciar sus locuras descriptivas.

—Mecachisenlamarsalada.
—Espero que todo vuelva a la normalidad lo antes posible. No tengo muchos seguidores y si encima no se pueden apuntar, me hundiré en la miseria.

¡Alabado sea el script!

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