De aquí a seis meses

Suscrito a diversas plataformas, Lucas, una vez al mes, renueva el programa con el que, hasta no hace mucho, se ganaba la vida. Se trata del Adobe Indesign, un programa fantástico con el que hacía cosas fantásticas. Actualmente, solo lo usa para montar los libros que, junto a otros colaboradores, se encarga a sí mismo.

Es un gran aficionado a la música y muy poco de la tele. Hace cinco meses se suscribió a Spotify para escuchar casi de todo con la salvedad de ahorrarse los invasivos anuncios que salían en antena. Así que, de forma recurrente, invierte en software y música online.

Cada tres meses tiene una cita con #haciendasomostodos para gestionar el modelo 303 y una vez al año, el modelo 390. En contadas ocasiones, también presentaba el 111 y el 190. Casi siempre, el resultado es a pagar.

Cada semana invierte, junto a Larry y Abel, el equivalente a trece euros para practicar su deporte favorito. No. No es el sexo. Estoy hablando del esquí alpino. De no haber invertido 245 euros a finales de noviembre, los trece euros se habrían convertido en cuarenta y nueve.

Como todo hijo de vecino que no tenga una hipoteca, religiosamente cada principio de mes paga el alquiler, el agua, la luz, la telefonía e internet y la parte proporcional del gas.

Cada cuatrimestre paga, en la agencia inmobiliaria, los recibos del parking de su flamante moto con la que se mueve de aquí para allá y de sur a norte.

Hay más gastos, pero aquí no se trata de sacar los trapos sucios. Farmacia, súper, bares, gasolineras, etc., son más a menudo.

Hasta hoy, los gastos los agrupaba por períodos de tiempo. Diarios, semanales, mensuales, anuales. Quizás, con el que más se arriesgaba era con el anual. El hosting y el programa de facturación, cada trescientos sesenta días, para no apurar demasiado.

¡Quién sabe dónde estaremos dentro de un año! Nadie lo sabe. Tampoco Lucas. Aunque si lo miramos con lupa y acortamos el campo de visión, quién sabe dónde estaremos de aquí a cinco minutos.

Aunque ya le habían chivado los resultados de la biopsia, hoy tenía cita con el urólogo. Unas explicaciones elegantes y exquisitas acompañaban a preguntas de tintero y pausas contenidas para asimilar de a poquito la información que el especialista le estaba dando.

—Creemos que la opción 1 es la más adecuada en este momento incipiente de la historia. De no estar convencidos, no te lo hubiéramos planteado. La opción 2 la dejaremos para cuando las cosas se compliquen y la opción 3, esperemos que no se llegue a proponer. De todas formas, te estaremos monitoreando constantemente y, ya sabes, si notas algún tropiezo, alguna extrañeza, en tu persona, háznoslo saber de forma inmediata.

Así se lo comunicaba esta mañana el urólogo a Lucas.

—Si no pasa nada, renovaremos tu suscripción a Life de aquí a seis meses.

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