Darse de alta

Hace tiempo escribí un post con el título Darse de baja. Hoy toca darse de alta. A priori, parece una tarea muy sencilla. Pues no; no te confundas amig@. No es tan fácil.

Los entendidos que lo tienen por la mano, te envían un guion con los pasos a seguir, pero hay trampa. Ellos saben hacerlo con los ojos cerrados. Tú, aunque abras los tres, no tienes forma humana de averiguar por qué razón, si acabas de registrarte, no puedes entrar en la plataforma.

¿Magia? ¿Un gnomo cabrón que te está puteando? ¿Tu falta de recursos cerebrales? Vaya usted a saber.

Los entendidos te envían un correo electrónico con las siguientes instrucciones:

  1. Entra en la web general; verás un desplegable a tu derecha [a mi derecha solo está la puerta de la habitación. ¡Ah, vale!, a la derecha de la ventana del navegador. Haber empezado por ahí].
  2. Ahora, con el ratón, busca un ítem que pone «entrar aquí». [Igual parezco imbécil, pero no encuentro el botón «entrar aquí». Veo que pone más información. Ya empezamos mal].
  3. Te aparecerá una pantalla con una serie de campos que debes rellenar. Los campos son de color rosa suave. [Ni rosa suave ni gaitas. Aquí no hay nada que se parezca a un formulario].
  4. Cuando lo hayas rellenado todo, saltará un pop-up indicándote que puedes pasar a la pantalla siguiente. [Si no te aparece nada, puedes sentarte a esperar que se dé un milagro, pero ni con esas]. [Resulta que mi navegador tenía bloqueados los pop-ups. ¡¡Joer con tanta puñeta!!].
  5. Llegará un correo a tu nombre con dos datos importantes. Por un lado, un código secreto que dura diez minutos. También te llegará un doble check, básicamente, por seguridad. [Si en el momento del envío te encuentras fuera de casa, así como en otra ciudad, no tendrás tiempo de activar el check aunque hayas alquilado un caza de combate].
  6. Por fin. Bienvenido Perez de Alcobos. Acabas de ser escogido por el grupo Montarpori. A partir de ahora, te vamos a acribillar con cien mil mensajes. Cabe la posibilidad de que te hartes y te quieras dar de baja. Verás, querido usuario, nos importa una mierda como el sombrero de un gigante. Además, darse de baja de nuestra plataforma es casi imposible. Antes te cortarás las venas.

Podría seguir escribiendo más puntos, pero la intención era explicarte por qué hay sangre en el suelo del despacho. Puedes plantearte dos hipótesis, pero siempre será la que menos te convenza. Esa es la única respuesta a una pregunta tan extraña como asombrosa: ¿por qué diantre me habré apuntado a esta mierda si no hay forma de acceder, ni tan siquiera, para cagarte en sus muertos?

Te dejo. Me han dicho que la mezcla de bicarbonato con agua oxigenada quita las manchas de sangre en un periquete, pero se ha de hacer rápido. Con la mala suerte que tengo, aún vendrán los del CSI y me harán más preguntas de las necesarias.

1 comentario en “Darse de alta”

  1. Me da dolor de cabeza solo ponerme en tu piel. Yo creo que lo hacen complejo, en complot con las farmaceuticas, para estresarnos a unos cuantos y vender pastillas contra el estres, el TDAH y otras mandangas

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