Cuaderno de bitácora

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Podríamos decir que el 14 de marzo de 2020, pusieron el freno de mano y se paralizó el mundo. Aunque otros países ya se habían adelantaron a esta fecha, en España, decretaron el confinamiento domiciliario justo ese día.

Encerrado en casa, tenía tres opciones: pintar las paredes. Ya les tocaba un repaso. Escribir o comerme las uñas. Lo primero que decidí fue lo segundo. Siempre me ha gustado escribir.

Gracias a no decantarme por las uñas, mis digestiones son mucho más livianas. Y lo de pintar se me pasó en seguida.

Mientras se secaba la tinta del dibujo que le había encargado a mi sobrina para usarlo en un póster que tenía entre manos, en aquél momento, pensé que sería hora de recuperar la habilidad que siempre me ha caracterizado: escribir anécdotas e historias de lo cotidiano.

Todos los días un escrito, por lo menos

A partir de marzo, sin quererlo, me convertí en una especie de escriba. Sin pertenecer a ningún monasterio, me encomendé a San Uni-ball y ahí arrancó, por segunda vez en mi vida, la vocación de «aprendiz» de escritor.

A menudo, subía un relato corto que iba a parar a mi primer blog, www.moltaserenitat.cat, en Tumblr y que no duró más de 5 meses.

Un día de finales de agosto, di de alta el segundo blog: www.robar.me. El título me pareció un poco extraño pero me gustan las cosas raras. El ritmo de escritura bajó un poquito pero no me preocupó lo más mínimo. Esta bajada coincidió con el inicio de dos cursos que empecé con mucha fuerza y que pronosticaban cambios importantes.

Una vez cerrado el segundo blog y acoplándome a los horarios del mega curso, decidí activar el tercero (evadir.me) que se ha convertido, con el tiempo, en mi laboratorio de experimentos.

Evadir.me, tiene tres funciones principales: es mi válvula de escape en la que procuro subir un escrito dos o tres veces por semana. Es mi laboratorio de experimentos y también pretende ser mi porfolio o portafolio (no he sabido nunca cómo se escribe en verdad). Aunque este apartado es como la idea de pintar el piso. Ahí está.

Wow!!! No soy famoso y ya tengo algunos seguidores

Aunque sea poco a poco, tengo algunos lectores habituales que, de una forma simpática y sin coaccionarlos de ninguna manera (lo juro), me han dedicado algunas líneas para que las suba a este apartado de lectores agradecidos.


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Siempre me han gustado los relatos cortos, de esos que puedes empezar a devorar y terminar, así no te empachas. Y puedes hacer un Kit Kat entre relato y relato. A cuál más divertido y curioso. Con este humor tan peculiar, irónico y que da tanto qué pensar cuando lo terminas. Es único en su especie. Vale mucho la pena descubrir ese nuevo talento.

Montse (Barcelona)


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Me han impresionado gratamente estos relatos cortos de lo cotidiano, con una pizca de humor, realidad y sarcasmo. Este cóctel del día a día o de situaciones curiosas, metidas en una copa de coctelería… hace que cada día estés esperando que dirá este novel autor.

Aurora (Sant Pol de Mar)


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Los escritos están muy bien, son como un diario personal, en los cuales se puede ver el estado anímico de la persona que los escribe.

Tony (Cànoves)


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Del relato «Cortado por el mismo patrón», me encanta el título y toda la auto conciencia que transmite. Yo me quedaría con la pasión por el teatro y por lo de escribir de ambos. Transmites autenticidad, ganas de vivir y mucho frescor con tus palabras.

Anna (Sant Pol de Mar)


Els escrits són relats quotidiants d’un personatge misteriós. Un observador, un periodista, el noi de la fruiteria o un escriptor que prefereix l’anonimat.

Ben bé no ho sabem, perqué comencem els relats com una petita història que et deixa totes les portes de la imaginació obertes i t’inciten a seguir llegint, així vas entrant en una red inacabable d’enginy, bon humor i bona tècnica, sempre amb aquest ull que tot ho veu i ens explica el nostre entorn com si estigués aquí, entre nosaltres, dins les nostres cases o en el nostre carrer.

Em pregunto si l’escriptor podria ser el meu veí, un home solitari, que des de que llegeixo evadir.me el saludo amb més entusiasme i ganes que mai.

Magalí (Vilassar)

El que escribe en el cuaderno

Me había olvidado un detalle sin importancia. Creo que no me he presentado. Verás: me llaman Xavier. Soy diseñador gráfico de profesión desde 1994, copywriter a ratos, desde 2006 y con una base más sólida desde 2020. Colegiado con el número 051, del Col·legi Oficial de Disseny Gràfic de Catalunya.

Sí. Soy catalán. ¡¡Qué le vamos a hacer!!

También soy masajista y fotógrafo y ex-músico y esquiador y animalista y…

xavier-anguera-graphic-designer-and-copywriter

Para diversificar esfuerzos y conocimientos, en 2016 me lié a estudiar terapias. Quería contemplar el mundo desde una visión más holística. Y eso que el diseño está mucho más cerca del arte que de la ciencia, pero la Reflexología, el masaje californiano y los puntos gatillo, me abrieron un mundo nuevo para explorar.

¿Dónde he metido la nariz?

Parece el título de una película de Almodóvar o Woody Allen y sin embargo es la forma mas gráfica que tengo para describir, de una forma simpática, todos los líos en los que me he metido de un tiempo a esta parte. Y que conste que en la nariz no me he metido nada, ni siquiera el dedo.

La culpa no es del confinamiento

¿En qué tipo de líos me he metido?

LÍO = CURSO

Dieciocho cursos online. 18. Y uno presencial. 19. Por dios. Tendría que haberme decidido por uno solo o como máximo tres. Empezarlo y acabarlo. Ahora tengo unos cuantos frentes abiertos y la frente abierta de los golpes que me he dado en la pared. Sobre todo después de haber visto esta semana algunos reportajes.

Si no hubiera dilapidado la pasta en estos 19 cursos, seguramente ahora tendría moto nueva o al menos, la mía en condiciones más óptimas. Es mi único vehículo y necesita, con urgencia, una buena puesta a punto.

Al final, por suerte, no me he apuntado al curso que creía más importante. El que pensaba que sería la bomba, pero he descubierto que de bomba nada. Más bien es una tifa como la torre del campanario.

¡Cómo hecho de menos los consejos de mi madre!

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