Cosas por hacer

Cosas por hacer, comparándolas con quién.

Aquí hay cuatro frases, aunque seguro que hay centenares:

  • Tengo un montón de cosas por hacer
  • No me llega el tiempo de las cosas que tengo por hacer
  • ¡Hay tantas cosas por hacer!
  • Si tuviera más tiempo para hacer cosas!

Y seguramente muchas más con las mismas tres palabras cosas por hacer que ahora mismo no se me ocurren, pero haberlas, haylas…

¿Dónde está el barómetro o cosómetro que calcula las cosas que cada un@ tiene pendientes por hacer?

¿En función de qué parámetros funciona? ¿Se mide por el peso de la persona? ¿Por el color de los ojos? ¿Por dónde ha nacido? ¿Si tiene más o menos pasta? ¿Si tuvo la oportunidad de hacer y no hizo? Si, aprovechando todas las oportunidades, ¿aún tiene tiempo para más?

Otras preguntas que me vienen a la cabeza, atropelladamente, sin sentido ni orden, pero ahora no tengo tiempo para ordenarlas.

Da igual.

Ayer, tuve una conversación muy productiva, como casi siempre, con mi hermana mayor.

Dos preguntas muy sencillas, comportan respuestas muy sencillas.

¿Para qué has de hacer tantas cosas?

¿Por qué has de compararte con otr@ en la cantidad de cosas que ha hecho o que sabe?

Da la sensación de que si no haces lo estipuladamente establecido, eres un fracasado, un perdedor.

Si no hiciste tal cosa o aprovechaste más el tiempo, se genera un sentimiento de derrota, de pérdida de oportunidades.

Tampoco quiero decir que no hagamos nada. Solo faltaría.

Intentas hacer lo que puedes, pero no te da para más.

¿Intentas?

¿Da para más?

¿Acaso le debemos explicaciones a nuestro entorno para sentir que hemos aprovechado el tiempo? ¿El tiempo para qué?

Hace bastante que en la punta de la lengua tengo un sabor con un punto de amargura. Ese sabor que no tiene una definición exacta, pero que está ahí, recordándote que llevas tiempo queriendo hacer muchas cosas.

¡Y qué!

El tiempo para hacer cosas es lineal. No se puede acumular tiempo en un saco y más tarde hacer esto o aquello.

Aprovechar el momento para hacer las cosas que verdaderamente nos apetece, (siempre desde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás), creo que es lo importante.

Voy a ver si encuentro unas frases lapidarias que escribió mi madre, allá por los años 80. Tienen que ver bastante con hacer cosas y aprovechar el tiempo.

Siempre habrá cosas por hacer, pero no hay que agobiarse si no hemos tenido tiempo para:

  • dar la vuelta al mundo siete veces
  • escalar todas las montañas
  • aprenderse de memoria el Quijote
  • haberse ligado a un montón de personas
  • tener aquél vehículo porque está de moda
  • conseguir aquél status porque así serás más feliz
  • leerse todos los libros de la estantería que, por cierto, habría que pasarle el paño. No me había fijado la cantidad de polvo que tiene.

Este año pasamos de unidad de tiempo. De los cincuenta y pico a los sesenta. Hablo en plurar porque mola. Porque me da la gana.

No es porque esté loco, pero me encanta hablar conmigo mismo. Simplemente lo hago porque me apetece. Tampoco le hago daño a nadie. Así que, si no pasa nada extraño, este año cambiaremos de decena.

¿Y qué?

¿Hay algún problema?

De momento, no.

Pues eso.

Si no tenéis cosas más importantes que hacer, os invito a que pensemos que uno tiene el suficiente tiempo para hacer las cosas que creamos (de creer y de crear), y estar satisfecho, sin más pretensiones que las que hay.

Sin comparaciones, sin competiciones y sin que un punto de amargura en la punta de la lengua nos impida saborear esa paella tan buenísima que nos hizo nuestra amiga, un día de celebración de cualquier cosa, sin más pensamientos que disfrutar del momento. Sin pensar en que tenemos tantas cosas por hacer…

Cosas por hacer

Un comentario en «Cosas por hacer»

  1. Esto me deja con una pregunta: ¿Por qué estoy leyendo este blog con todas las cosas que tengo por hacer? Respuesta corta (la hay larga pero la omito): Porque me apetece. Point. Esas son preguntas de la mente, pero la mente es una tramposa. Plantea preguntas que luego no puede resolver. Y cuando te escales todas las montañas, y te leas todos los libros de la librería, te planteará más preguntas y siempre te faltará algo por hacer; ad aeternum.

    Sabia tu(s) hermana(s), sabia tu madre (con tilde y sin tilde).

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