Como en una isla

Vivo en el Maresme. La superficie en kilómetros cuadrados es de 398,5. Si la comparo con la superficie de Ibiza, tengo 174 km menos para explorar. Claro, que si lo comparo con Cabrera o Formentera, dispongo de un montón de sitios para visitar.

Ayer pensaba que me sentía como si fuese el habitante de una isla pequeña de la que no podía escapar porque está rodeada de agua y los barcos que zarpaban del pequeño puerto, hace tiempo que abandonaron esa ruta.

Hoy pienso diferente. Por suerte, el Maresme no es una isla. Tampoco me siento aislado. Simplemente he cambiado algunas costumbres. No salgo. No me muevo como antes. El confinamiento comarcal y antes el municipal, han cambiado mi espíritu de explorador.

Ahora es más complicado. La soltura con la que nos movíamos antes de toda esta pesadilla, no la volveremos a recuperar. Alejarse de nuestra zona segura, coger los bártulos y presentarse a 100 km de distancia, como mínimo, de nuestro punto de origen, para cambiar de aires o simplemente para comernos una paella, conlleva tantos problemas que la solución más fácil es aprender de cocinero y hacerla en casa.

Cierto que estoy ahorrando un montón en gasolina. Hacer pocos kilómetros evita muchas visitas a la gasolinera. Pero, ¡cuánto la echo de menos, cuando no teníamos rumbo fijo y podíamos ir a casi cualquier lugar!

Aún así, en el Maresme, seguro que hay un montón de parajes por descubrir.

De punta a punta, por la costa, entre Mongat y Tordera hay casi 48 km. Y de la costa al punto más alejado del interior hay dos zonas que podrían competir entre ellas. La primera, a 21 km dando vueltas, está entre Sant Andreu de Llavaneres y Can Massuet del Far y la otra, según el mapa, habrían 24 km entre Santa Susana y el límite de la serra de Godall.

Datos extraídos de Google Maps y mi ojo medidor

Consultando estos datos, me ha sorprendido que hay dos lugares con el mismo nombre: La serra de Godall, en Tordera y entre La Galera y Ulldecona.

Serra de Godall, en Tordera
Serra de Godall, cerca del aeródromo de Ulldecona

Nombres repetidos en diferentes lugares hay muchos, pero de eso me encargaré en otro relato. Y a propósito de éste, precisamente, haciendo el ejercicio de buscar por aquí y por allá, sin darme cuenta, he estado explorando lugares como lo hacía antes del confinamiento y sin gastar ni un litro de gasolina.

Como en una isla

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