Comida improvisada

Esta mañana tenía dos o tres cosas que hacer en el pueblo. A las 11:30 cita en la pelu. Pasarse por las fincas a preguntar dos cosas y dejar en Correos el sobre con el libro que le compró Cristina.

¡Qué día tan bonito! Ya era hora que dejara de llover.

Todavía hace falta mucha agua para sobrellevar el verano que se avecina caluroso, pero un poco de tregua no está nada mal.

El viento se ha hecho necesario porque el sol picaba con fuerza.

Aquest estiu patirem de valent!

Una llamada telefónica ha provocado que la agenda del día cambiara por completo.

La primera idea era volver a casa, hacer de marujo, recoger un poco los trastos que hay por el medio, esos que siempre están donde más molestan. Preparar la comida, hacer un poco de siesta, tocar un rato el piano y sobre las ocho de la tarde salir para el curro.

—Hola, ¿estás en casa? Paso a saludarte.

Lo de hacer limpieza, nasti de plasti.

—A las 13:30 vamos a comer todos juntos. ¿Te apuntas?
—Por supuesto.

Comida familiar con algunos miembros.

No hace mucho, abrieron un nuevo local, -de hecho, fue un traspaso-. Se come bastante bien y el lugar es tranquilo.

Pendientes del crío, que cumplió hace poco, nueve meses. ¡Nueve ya! Lleva el mismo tiempo fuera que dentro.

La comida ha sido excelente, pero la compañía insuperable, como no podía ser de otra manera.

Después, cada uno tomó el rumbo que habían planeado y los miembros de la familia se despedían más contentos que unas pascuas.

En casa le esperaban los gatos.

Siesta al solete con brisa incluida.

Un poco de charla virtual y en breve tocará un rato.

Las pastillas de rigor esperan en la cocina con un té de canela.

Mañana será otro día.

2 comentarios en “Comida improvisada”

  1. Aurora Anguera

    Disfrutar cualquier ocasión que se presente para estar con quien quieres, no tiene valor, porque es única e irrepetible.
    La pelusa, la lavadora y la pereza… seguirán ahí para otra ocasión que no haya encuentros.
    A vivir cada minuto !!

  2. Montserrat Aluart

    Dia perfecto, creo yo. No has hecho limpieza, no te preocupes; ahí estarán las pelusas. Te esperarán a ti porque nadie vendrá a quitarlas. Podrían venir por la noche los enanitos a limpiar, pero es solo un sueño y los sueños, sueños son.

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