Cita a las 12:05

Ir al ambulatorio de la seguridad social ya no es lo mismo que era antiguamente. Antes, ibas al ambulatorio, hablabas con las personas de recepción y les explicabas tu vida.

Según lo que tenías te daban cita para tal día a tal hora y te entregaban un papelito con los datos.

Te ibas feliz con ese papelito, normalmente blanco, en el que constaba tu médico de cabecera, el día y la hora de la visita. Y en algunas ocasiones, la muestra de lo que fuese que debías entregar.

Si el profesional no tenía mucho lío, igual te colaban un momento en la consulta. Los encargados de la recepción o la enfermera de turno, daba tres o cuatro golpecitos suaves, normalmente con el nudillo del índice o del corazón, en la puerta y desde el interior se oía una voz muy suave que respondía: —¿Sí? Adelante.

El personal del ambulatorio, metía su cabecita y más de uno colocaba la punta del pie, parapetando la puerta, por si acaso.

Un brazo doblado, que dejaba el codo al descubierto, quedaba a la vista de los pacientes que permanecían fuera de la consulta y con el otro brazo (en el interior), daba todo tipo de explicaciones.

Si el/la profesional no estaba muy comprometido/a, incluso pedía al paciente (o paciente) que entrase un momento y así, de un vistazo, podía hacerse una ligera idea de lo que le pasaba.

Ahora, todo ha cambiado.

Las citas previas son las reinas de la fiesta. Casi siempre por teléfono y para los más aventajados, por internet.

Llamas o rellenas un formulario y lo envías desde la plataforma del CatSalut.

O haces como yo: llamas, lloras y te atienden un poco más rápido.

En el mejor de los casos, te atienden sin ningún problema, en una fecha relativamente cercana, pero a veces eso no es así, a no ser que se trate de un asunto muy grave.

Las citas previas son, como mínimo, a una o dos semanas vista.

Si la dolencia es grave, como era mi caso, la visita fue casi inmediata. Eso sí, una vez visitado, te dan otro día concreto a una hora casi exacta, como esta vez, a las 12:05 h. El por qué de esa hora, no te lo podría explicar.

La cuestión es que tenía visita para hoy día 10/8 a las 12:05 h. No se sabe por qué puñetas el horario no se ha cumplido. Finalmente la visita ha empezado a las 12:50 h.

Poco rato dentro para tanto rato afuera.

¿Explicaciones? Pues que tienen poco personal y mucha gente que atender.

Mi duda existencial es: ¡¡¡Mucha gente!!!

Éramos cuatro gatos y tres o cuatro profesionales.

Al menos, el médico era un encanto y muy atento.

Se han generado unas conversaciones entre el médico y la médico que me lleva el caso.

Han decidido que vuelva en siete días, contando a partir de hoy.

Hasta la semana que viene no os podré contar nada más.

Cita a las 12:05

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