Calentito, calentito

Todo está demasiado calentito y no me refiero ni al sexo, ni al clima, pero sí al clima político.

¿Qué le pasa al mundo?

¿No tenemos suficiente con los problemas que nos acechan constantemente: el cambio climático, el covid, el hambre, los terremotos, la economía, la corrupción política, el estado de alarma, etc?

¿No tuvieron suficiente con la guerra de Vietnam, de Irak, de Afganistan, de los utus y tutsis, la primera, la segunda, la civil, la de Siria que aún está ahí dando caña?

El por qué las he escrito desordenadas no importa. Lo que cuenta es que ahí han estado y estarán.

Esta invasión de los talibanes, ¿para qué sirve? ¿Para ver quién la tiene más gorda? ¿Para retroceder a la edad media de golpe? ¿Para que los americanos y seguramente otros países, les puedan vender armas sin ningún remordimiento y después atacarlos sin ningún reparo?

Estamos en un punto de no retorno, como dicen en aviación. Estamos muy cerca de la mecha que lo puede enviar todo a tomar por culo y perdonad la expresión, pero es la más gráfica que me viene al coco.

Hay super población en el mundo. A estas alturas una guerra mundial quizás no sea la solución, pero generar, como siempre se ha hecho, micro guerras, parece la mejor solución para la economía de algunos.

Estamos a éstas, de acabar con los recursos naturales, según algunos, aunque yo no lo veo así porque creo que recursos, haberlos haylos. Aquí el truco está en cómo se gestionan. Y los que actualmente lo controlan todo, no es que lo estén haciendo muy bien que digamos.

Los tipejos que controlan todo el cotarro, se piensan que vivirán para siempre y tengo entendido (me lo ha dicho un pajarito) que la vida es finita, como lo es amasar fortuna, poder y control, pero, como decimos en mi tierra, ja s’ho faran.

¡Qué coño!

Pero que dejen de tocar los huevos con tanta mierda, ¿no os parece?

Este post se merece estos improperios y muchos más, pero estamos en horario infantil y no daría un buen ejemplo a mis lectores más menudos de la casa.

Que a este paso, no sé qué futuro les espera cuando tengan treinta o cuarenta años.

Nosotros igual no lo veremos.

¿Y ellos?

Calentito, calentito

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