Bocata vegetal

¿Qué tiene de vegetal un bocata al que llaman vegetal en cuyo interior hay atún, pavo y un poco de verde? ¿Es vegetal porque el pavo se crió en la campiña y se pasó media vida comiendo verdura hasta que, un día, por sorteo, fue a parar al bocata vegetal que Lucas se comió ayer? ¿O, tal vez, era el atún que decidió, en un momento de su húmeda vida, volverse vegetariano?

Lucas no ha entendido nunca y mira que es un gran consumidor de bocatas, por qué le llaman vegetal cuando, lo más cercano al mundo de las plantas es el trozo de lechuga que le ponen entre ambos animales, tres trozos de rúcula y, si no recuerda mal, dos hojas de escarola.

Eso sí, no puede negar que el bocata vegetal con atún y pavo, estaba muy bueno. El secreto está en que los ingredientes que utilizaron en Porcus, en Calella, el bar donde se lo zampó, son de primerísima calidad, como le comentó el gerente del establecimiento. Aceite de oliva, tomates de rama, buenos para untar. Por cierto, a los políticos que untan, sí, ya sabes, esos que viven de la sopa boba y que aceptan sobornos, ¿los untan con tomate de rama? Me parece que no. Creo que los tiros van por otro lado.

¿Bocata vegetal? ¡Ostras! Ahora caigo. Lucas se tomó una cerveza para acompañarlo. La cerveza sale de la cebada, ¿no? La cebada es vegetal. Así que se tomó un desayuno casi vegetal.

¿Qué será lo próximo, un bocata de bacon con pimientos? Por esta regla de tres, el cerdo come de todo, es decir, carne, pescado y verduras, entre otras historias que es mejor no pensar y si el cerdo tiene el título de pata negra, también comen trufas. Las trufas son de la familia de las setas, creo recordar y los pimientos, sobra decir que son cien por cien vegetales a no ser que en su interior resida el pulgón de Malasia. Este bicho, en su dieta diaria, come otra clase de insectos que, a su vez, también se alimentan de verde, puesto que se pasan el día lamiendo las hojas de las plantas por las que transitan.

No sé. O cambiamos el título a los bocatas o un día se nos irá la pinza y haremos combinaciones bastante surrealistas.

De momento, lo que es casi seguro es que hoy, Lucas, después del ejercicio que hará con la bici, el bañito en la playa y la vuelta a casa, se comerá un bocata de tortilla, de dos huevos, procedentes de una gallina carnívora de la costa de los mosquitos.

Y que no se olvide de regarlo con una buena cebada embotellada.

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