No lo acabo de entender

No te lo creerás, pero lo que te voy a contar no tiene mucho sentido para mí. Resulta que estamos negociando con una editorial para publicar el libro de un buen amigo nuestro. Les hemos enviado todos los documentos, los archivos de imágenes, de tipografía, la maqueta para que se hagan una idea global y las instrucciones necesarias para una buena realización.

Hasta aquí todo está correcto.

Nos han respondido puntualmente siempre que lo hemos requerido.

Una previa: este mensaje no es una queja. Es, básicamente, un pensamiento en voz alta.

Si les enviamos la maqueta y las anotaciones pertinentes donde se explica, claramente, la retícula y diagramación del documento, ¿por qué cuando te adjuntan sus correcciones, la posición de algunos elementos o títulos de párrafo no están donde el autor los colocó que, para más coincidencias, también es diseñador gráfico y sabe lo que se hace? ¿Por qué las guías tienen otras dimensiones que no se especificaron en el original? ¿Por qué, de forma unilateral, han creído conveniente cambiar cosas sin consultarlo antes con el autor?

Magia potagia.

Esta mañana, sin ir más lejos, nos han enviado la portada para valorar si todo estaba en su sitio. La respuesta es sencilla: sí, pero no.

Casi todo estaba razonablemente bien, pero no definitivamente bien. Existe una diferencia importante entre los dos adverbios acabados en mente.

¿Cuál es la diferencia entre los dos mentes?

Las maquetas sirven para que la persona que no ha intervenido en la creación de un original (la portada en este caso), con solo echar un vistazo, se haga una idea del 99 % con respecto al resultado que pretendía su autor. Otra vez la pregunta de marras, ¿por qué este diseñador se otorga la potestad de cambiar, aunque solo sea por unos milímetros, elementos que estaban aquí y ahora están allá? Entiéndase como elementos un título, una pastilla de color, un símbolo e incluso un logo.

Si fuese al revés, si nos hubiesen enviado el documento para valorar que todo estuviese en su lugar y nos diéramos cuenta de que algo no encaja, lo primero que haríamos sería llamar al autor o enviar un email para preguntar si aquello está donde tiene que estar. Lucas, por lo menos, así lo hubiera hecho.

Nos vamos a esperar a ver cómo se solucionan estos pequeños cambios, antes de matar a alguien. De todas formas, ya le he dicho a Lucas que se ate los machos antes de matar a alguien. —Piénsatelo dos veces y antes de llegar a tres, sueltas una hostia. Seguro que nadie se lo esperaba.

Y asín todo er dia.

No lo acabo de entender

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