Arándanos en los huevos

Este sábado, tocaba experimentar en la cocina.

Podría parecer que, tal como he escrito la frase, todos los sábados toca experimentar en la cocina. No es exactamente así. Toca cuando toca. Y en este caso, hoy.

Tenía pensado hacer una salida en moto. Seguramente corta porque anunciaban lluvias.

Al final, no sé dónde ha llovido, porque lo que es aquí, nasti de plasti.

Aunque no estaba de capa caída (nunca he tenido), no me apetecía mucho ponerme los pantalones con protecciones, las botas altas, la chaqueta de verano, los guantes de piel y llevar en la maleta todo el kit de #lluviaporsiacaso.

Tampoco estaba muy animado para salir.

Así que se me ha ocurrido hacer un experimento en la cocina.

  • Wok y dos paletas de madera
  • Un cuenco de cristal
  • Cuchillo de 20 cm de filo (catalogado como arma de guerra) que corta como un demonio
  • Aceite
  • Una cebolla enorme de Figueras, de unos 420 gr
  • 4 ajos
  • Una guindilla picante roja
  • Sal y pimienta de cinco clases
  • Dos huevos frescos

Una cervecita, olivas negras de Aragón y cuatro patatas chips, han sido mi tentenpie, mientras organizaba el tinglado.

  • Cortar la cebolla, con el cuchillo de 20 cm de filo, bien pequeñita
  • Poner el aceite en el wok a medio fuego

Sin tapar.

Hace tiempo, tuve un problema con la tapa de cristal o vidrio (no sé de qué material era). Para su lectura, aquí dejo el link.

Me encanta cocinar con el wok. Se hace todo en un momento.

  • Cortar en láminas los ajos y en arandelitas pequeñitas la guindilla. Reservarlo para más tarde

Cuando la cebolla ya estaba bien doradita, vamos, en su punto, he añadido los ajos y la guindilla.

Un poco más de cerveza y unas cuantas olivas negras de Aragón, han caído.

Mientras saboreaba la última oliva, he valorado que la cebolla, los ajos y la guindilla ya estaban en su punto «G», de güenas.

  • Dos huevos frescos, con la numeración 0ES17163 / 0024858

Los huevos que estaban reservados en el cuenco de cristal, sazonados, los he echado por encima de la cebolla, sin ningún tipo de patrón establecido. Ahí que los tiro…

Mientras escribo este post, me estoy comiendo una zanahoria.

El primer resultado era una especie de revoltillo, semi compacto, con forma alargada (lo que da el ancho del wok).

  • Esperar tres olivas más y cerrar el fuego.

Fuego porque se trata de una cocina de gas butano. Me gusta más que una vitro, sea del tipo que sea.

Emplatar (palabra de mi gran amiga Alicia) y prepararme para degustar el revoltillo que, con éste, sería el enésimo que me como a lo largo de mi vida.

Pero…

¿Y si le pongo un poco de mermelada de arándanos? ¿Qué gusto tendrá la mezcla de sal, pimienta, picante y dulce?

Antes de cagarla y para no tener que tirar la comida por la ventana, he puesto en una esquina del plato, sólo una cucharadita medida café, con mermelada de arándanos.

Me intrigaba el sabor.

Con un tenedor de puntas largas, cojo una pizca de mermelada y revoltillo.

Venga. Vamos allá. Sé valiente…

Como un resorte, me he levantado de la silla. Me he ido a la cocina. He abierto la nevera y he cogido el pote de mermelada de arándanos.

Cuando he vuelto a la sala, mi plato parecía la bandera catalana: amarillo, rojo, amarillo, rojo, amarillo, rojo, amarillo, rojo, amarillo.

Qué buena idea. Arándanos en los huevos.

Arándanos en los huevos

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