A escote

Pagar a escote creo que es una expresión bastante coloquial para decir que la cuenta del bar o del restaurante se pagará entre todos.

No sé cuándo empezó a usarse ni de dónde proviene, pero se acostumbra a utilizar entre amigos o familia.

En mi caso, únicamente la utilizo para esas dos ocasiones, si procede. Con desconocidos es mejor no probarlo porque siempre hay alguno que frena después de tres o cuatro curvas y «si te he visto, no me acuerdo».

Es probable que este método se use para más actividades que las culinarias. Por ejemplo, en unas vacaciones de grupo con amigos o familia, se acostumbra a hacer un pote común virtual o físico, con una cantidad fija igual para todos y de ahí se va gastando en cosas que pertenezcan al grupo. Si se gasta, se repone con otra cantidad igual o similar y así, sucesivamente.

No se vale que uno, de forma unilateral, decida comprarse algo sin la aprobación del resto.

¿Es lógico, no? Al menos, debería serlo.

Hace muchos años que tengo una duda razonable. Verás: la suma de mis amigos y familiares más cercanos no excederán de tres cifras. Entonces, ¿por qué pagamos a escote, junto con otros millones de humanos, los caprichos personales de unos tipos que no conocemos de nada. Sus esquiadas, sus viajes, sus escapadas románticas, sus líos de faldas o pantalones, en definitiva, sus vicios?

¿Por qué lo pagamos a escote?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
Hola 👋 ¿Te puedo ayudar?