A años luz…

La teoría dice que un año luz es la distancia que recorre la luz en un año. ¿Y? ¿Es importante tener este dato en la cabeza? Parece ser que son unos 9.460.730.472.581 de kilómetros o quilómetros.

Para los de la LOGSE son unos nueve billones y pico…

En el fondo, este dato es irrelevante si lo comparas con la vida cotidiana de un humano como yo.

¿Por qué se me ocurre pensar en algo que está a años luz?

Verás.

Te pongo un ejemplo.

Conoces a una chica a través de una de las centenares apps de flirteo.
Intercambias mensajes por la app y en breve, consigues su número de móvil.
Es evidente que te lo da de buen rollo.
—Vamos bien. Pensamiento positivo interior.
Más conversaciones, esta vez por whats y en seguida por videollamada, etc.
Se presenta la primera cita in person.
Un poco de nervios siempre van bien.
Dejarse llevar es lo mejor.

Hasta aquí todo normal.

Te encuentras a gusto. Te apetece quedar otro día. Es recíproco.

Se repite algunas veces más.

Anotación: cierto es que estaba avisado. «—No quiero que me pase lo de otras veces». Me comentó abiertamente.

—Ok. Me parece bien. Respondí.

Seguimos avanzando, pero…

No sé si te ha pasado alguna vez que, de repente, te asalta un «pero».

A mí, bastante a menudo.

A ella también.

La última vez que quedamos, todo fue un poco nublado.

Me pidió la mano (no la mano de casarse…), sino mi mano.

Estaba nervioso. No lo ves, pero se nota.

Noté que necesitaba bastante crema hidratante. Un tacto áspero me frenó en seco, aunque insistí en que solo era una percepción.

No.

No era una percepción. Fue una sensación en toda regla.

Sentí que estaba lejos, muy lejos.

De hecho, ya lo sabíamos hacía días, más intentamos encubrirlo.

Una caricia tiene tanto poder como una mirada. Te puede acercar hasta que tus moléculas rocen con las suyas o te puede distanciar a años luz.

A años luz…

Un comentario en «A años luz…»

  1. La distància més curta entre dues persones és directament proporcional al respecte recíproc, i sobretot al respecte per a nosaltres mateixos i en quina consideració ens tenim, perquè de vegades, només de vegades…., l’altre ens fa de mirall i allò que veiem i, especialment, allò que sentim no és ni més ni menys, que a nosaltres mateixos.

    Però mai no està tot dit, els éssers vius, i els humans no en som una excepció, tenim la virtut d’evolucionar i la capacitat d’afrontar les nostres vides donant-nos noves oportunitats.

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