Más de setecientos

Desde marzo de 2020 hasta hoy, entre Lucas y yo hemos escrito más de setecientos relatos. Unos más largos que otros. Catalogados sin precisión, pero con estilo, los relatos poseen connotaciones fantásticas, anecdóticas, curiosas, proyectuales, criticantes, emotivas, instantáneas, terráqueas, catalanas, móviles, opinables y también remembers.

Podría subcatalogarlos con más rigor, pero entonces perdería la filosofía de este blog que consiste en escribir tal y como nos sale de los huevos. O, en el caso de Lucas, de la patata.

El que estamos redactando en este momento ocupa el puesto 704.

¿Qué ideas tenemos en mente? ¿Llegar a los mil? Por qué no. Quizás, cuando lleguemos a la cifra de mil relatos, nos dé por seguir escribiendo hasta los diez mil y a lo mejor, hasta los cien mil. Vete a saber.

Lucas y yo tenemos la misma edad. Por casualidad, coincidimos en la cola de una panadería que ya no existe. Él, tan original como siempre, preguntó en un tono divertido, quién era lael ultimae enpanao. Pronunciado de esa manera y no de otra para incorporar en la pregunta los dos géneros a la vez. Quién era la última o último en la cola del pan.

Evidentemente, nadie le entendió. Miento; solo yo, básicamente porque también me gusta jugar con las palabras.

Me miró de reojo y al ver que sonreía muy sutilmente, me preguntó qué era lo que me había hecho gracia. Le contesté de manera cortante -meses más tarde me disculpé por mi bordez- que me había hecho gracia la palabra ultimae. No la había oído nunca en todos mis años de corrector de estilos estupidantes.

Estuvimos hablando como dos horas seguidas, a ver quién decía la burrada más grande. Y, hasta ahora.

De todos los relatos que llevamos escritos, los denominados Remembers son los más emotivos. Mucho más que los propiamente denominados emotivos. ¡Qué digo mucho, muchísimo! Son escritos relacionados con humanos o animales que partieron hacia la otra dimensión, por enfermedad, accidente, por estar muy mayores o porque debían cruzar la línea invisible que separa los respirantes de los inmóviles de pulmón. La cuestión era que queríamos plasmar nuestros sentimientos en un escrito que perdurara más tiempo que nosotros mismos.

Si las analizas con calma y tal vez con un microscopio electrónico, las categorías mencionadas en el primer párrafo están alteradas gramaticalmente hablando. Sabíamos perfectamente que habrías captado su esencia, pero nos apetecía escribirlas de la misma manera en que las citamos antes de realizar un escrito.

Anécdotas, Crítica, Curiosidades, Emociones, Gaia, Instantes, Movimiento, Proyectos, puntCAT y Recordando son las denominaciones oficiales. El como las tratemos en cada uno de los relatos solo depende de dos cosas: de los litros de sopa de letras que hayamos ingerido y de nuestra particular situación emocional en ese preciso instante. Todo parecido con la realidad es puta coincidencia.

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