Veintitrés de julio

23072024 = 2

¿Por qué un dos? Es bastante obvio que dos es el resultado de sumar entre sí esa cifra. Veintitrés de julio de 2024. ¿Indicará alguna cosa relevante?

Para los que han llegado tarde a la función de teatro, sea por falta de aparcamiento, porque los transportes públicos van como el culo o porque tienen la costumbre de salir de casa con el tiempo justo, anotad en vuestras agendas la siguiente fecha: 23 de julio de 2024.

¿Qué pasará ese día? A priori, nada, pero después, si todo va según lo previsto, será el inicio de una nueva etapa de vida o de supervivencia. Todo dependerá de la suerte, la alineación de los planetas y, como no, del caso que haga, a partir de entonces, uno de los componentes del consejo de sabios.

El 23, un día antes de la marcha forzada de un componente de la familia.

El 24 lo perderíamos para siempre. El consejo de sabios espera con mucha cautela que el 23 no se active ninguna marcha. Están cansados de tantas despedidas.

De aquí al día en cuestión se presentan horas convulsas.

A veces, se nos va la olla con palabras rebuscadas: convulsas. ¡Wow!

La manzanilla, el té moruno o respirar profundamente, pueden acallar esas convulsiones que llevan acechando en la sombra desde hace tiempo.

Más de uno dirá que no es para tanto, que no pasa nada, que lo tienen por la mano.

Vale, de acuerdo. Compramos la idea, pero nos guardamos el ticket por si las moscas. No sea que quede mal y se tenga que devolver el paquete.

Teníamos prevista la puesta de largo de la obra La zapatilla del unicornio ciclotímico y por cambios de última hora, la hemos tenido que atrasar para una fecha posterior. Por si se te ocurriera preguntarlo, no sabemos con certeza cuándo se podrá representar.

Estad atentos a las redes sociales. De momento, no tenemos más información que ofrecer.

Cuídense ahí afuera.

1 comentario en “Veintitrés de julio”

  1. Desde que me hicieron aprender a gorrazos las cuatro operaciones elementales de la aritmética: adición, sustracción, multiplicación y división, en agradecimiento al profe, me decanté por jugar con esa nueva habilidad.
    En particular, me sedujo más la adición y a partir de ahí me he pasado la vida sumando entre sí series de números: matrículas de coches, números de portales y cualquier guarismo o cifra que pasara por delante de mis narices.
    ¿Y todo para qué? Pues seguramente para nada más que entretener a mi orden mental y llegar al número de la suerte de ese día con las reducciones.
    En el caso que nos ocupa, al 2, resultado de ese magnífico entretenimiento, le podemos dar el significado que nos plazca, y uno bueno puede ser que no pasaremos dos veces por el mismo trance, y que empezaremos una nueva y buena etapa de vida. Dejemos la supervivencia para otro día.

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