La distancia que hay entre una madre y su hija, a fecha de hoy y hasta nuevo aviso, asciende a la cantidad de 2099 (dos mil noventa y nueve kilómetros). Son datos extraídos de Google Maps. Evidentemente, si alguna de ellas se mueve de su ubicación actual, la cosa cambiará. Pero, así, en términos generales, podemos decir que si una necesita de la otra, la distancia es corta, comparada con los 11.654 km que hay entre su casa y New Cape Point, en la República de Sudáfrica.

Así que, las distancias son relativas. Eso es lo que le he comentado esta mañana, pero le ha entrado por un oído y le ha salido por el otro. La cuestión es que su hija se pasará los próximos cuatro meses (creo) lejos de las garras de su madre. Entendiendo como garras, lejos de su protección, de sus mimos, de sus broncas, de sus palabras dulces o amargas, de sus enfados y de sus achuchones. Lejos de su frase: —¿Ya has desayunado? Lejos de sus consejos, de sus acompañamientos para comprar ropa , de sus risas o llantos. Lejos de su otra frase predilecta: —¿Ya has recogido tu habitación?

Le he comentado, también, que cuatro meses pasan rápido. Eso se lo ha dicho esta mañana el responsable de la puerta de embarque: —No me lloren, no me lloren… El tiempo pasa volando. Se lo digo yo que trabajo en un aeropuerto. Pero, tanto a ella como a otra madre que estaba en el otro lado de la zona de embarque, esa zona en la que los padres se quedan y los hijos se piran, les ha entrado por una oreja y salido por la otra. A llorar, que son dos días…

Si hubiese tenido la oportunidad, cuando era joven, de pasarme cuatro meses en el extranjero, estudiando la lengua autóctona, otro gallo cantaría. Quiero decir: another rooster would sing. Más de una persona me ha dicho que para aprender un idioma bien, o vives en el lugar y te relacionas con los lugareños or you eat shit. Evidentemente, eso si la intención es pernoctar en un país anglosajón.

Lo damos por hecho porque es el idioma que opens all the doors for you. Pero si el país escogido es Odessa, entonces la distancia es muuucho más grande como para que te abraces con tu hija, el próximo finde. Nada menos que 3.372 km (tres mil trescientos setenta y dos) y encima estamos hablando del cirílico…

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